Luna, 1969

 

o

 

 El pájaro de la luna

 

 

 

PERSONAJES:

 

 

PEDRÍN:

Un astronauta de edad media. Piloto del Módulo Lunar Lechuza.

TÍO SAM:

Voz de hombre, con acento de inglés americano.

ROSTROM:

Un astronauta en edad madura. Comandante de la expedición.

NICOLINS:

Un astronauta jovencísimo. Piloto de la Nave de Mando.

ARIANNA:

El habitante alado de Luna, con cuerpo de mujer.

 

 

 

Rompen la oscuridad resplandores de luces parpadeantes anaranjadas y blancas. Proceden estas de los pilotos exteriores de señalización de aterrizaje del Módulo lunar "Lechuza" que, en este instante, se está posando en la Luna. Acompañan al

mismo, para dar realismo (aunque ruidoso y sucio), el estruendo necesario y característico de un motor descacharrado pero potente en funcionamiento y humo denso y polvo.

 

La escenografía es un pedazo de Luna. Un trozo de paisaje yermo. Tierras grises, azuladas, lilas; pequeños cráteres, que destellan rojos, escupen minúsculas piedras y polvo amarillento; volcanes altos y apagados, al fondo; oscuras grietas; alguna

diminuta llanura aislada. A la izquierda - desde el espectador -, la montaña es más elevada que en el resto de la superficie.  Uno de los conos de volcán es muy escarpado y, de mayor importancia, sobresale  del resto.

 

A la derecha, en un llano, está la réplica envejecida, ajada, destartalada del Módulo que se posó con personal humano por primera vez en suelo lunar. El foro y los laterales son el firmamento lejano y negro, aunque está salpicado por la luz de algunos cuerpos celestes. Entre todos, naturalmente, la azulada Tierra se distingue esplendorosa. Otros astros dejan su estela por un momento al atravesar fugaces el oscuro espacio.

 

Comienza la acción viéndose tras la ventana del Módulo moverse a uno de los pilotos, PEDRÍN, que, con una mano cubierta de una manopla, limpia vaho del cristal, pega la cara al vidrio y observa. Se oye por los altavoces el ruido característico de sintonización de las emisoras de radio y la siguiente conversación.

PEDRÍN:

Aquí Módulo Lunar Lechuza. Aquí Lechuza, aquí Lechuza llamando a tío Sam... (Espera) Tío Sam, conteste. Tío Sam, conteste. Cambio.

TÍO SAM:

(Imitando la voz de una gallina) ..., ..., --..., cóoooo, cóoooo, cóoooo...

PEDRÍN:

¡Atención, atención Tío Sam!: una voz extraña se ha metido en nuestra onda archisecreta... Repito: una voz, que a primer oído pudiera proceder de un ser del espacio, ha invadido nuestra onda... Hable en clave. Hable en clave.

TÍO SAM:

(Enfadadísimo cacareo) ... ... Cóooo... , -cóooo-cooo... ...

PEDRÍN:

Ahora..., ahora parece que quiere transmitir un mensaje de rabia contenida. ¿Me oye, Tío Sam? Me recuerda a una gallina apurada... Como cuando no puede expulsar su huevo.

TÍO SAM:

Soy yo, imbécil.

PEDRÍN:

¿Usted, señor? No hay nada que no se pueda curar con unas buenas vacaciones.

TÍO SAM:

Soy yo diciendo la contraseña. (Entre dientes) ¿Entiende...?

PEDRÍN:

¡Ah, ya! (Imita horrorosamente a otra gallina) --... --pór poneeer... por poneeeeer...

TÍO SAM:

¡No, no! ¡Usted debe imitar el silbido de una lechuza!

PEDRÍN:

¿De una lechuza? ¿Cómo se hace eso?

TÍO SAM:

(Suspiro de cansancio) Huy... Pues... Espere, no se retire..., no se retire.

            Se escuchan varias voces a un tiempo y unos pocos bufidos

        que imitan el grito de una lechuza.

TÍO SAM:

Escuche, Lechuza: Oioooooo... Oiooooo... Oioooooo... Oioooooo... Algo así....

PEDRÍN:

Atención, Tío Sam: Oiiiiiooooooo... Oooooiiiooooooo...

       Algunos aplausos.

TÍO SAM:

(Impaciente) ¡Bien, bien! Atención, Lechuza, al habla vuestro tito Sam. Habla el Presidente de los Presidentes del Mundo mundial. ¿Cómo estáis, pequeños? ¿Y ese viaje?

PEDRÍN:

Aquí, Lechuza. Óptimo, tío Sam, óptimo.

TÍO SAM:

Lo prometido, Lechuza. Tío Sam, aquí abajo, brinda por vuestra salud allá arriba con... con... (Consulta) ¿Con qué...? ¡Ah! (A PEDRÍN) Con Poca-cola... Pero... ¡un momento! ¡Un momento! (Murmullos) (Al poco, a PEDRÍN) ¡Oiga, Lechuza!

PEDRÍN:

Estamos a la escucha, tío Sam.

TÍO SAM:

¿Seguro... Seguro que están ya en la Luna?

      Otra vez se asoma PEDRÍN al exterior por la ventana.

PEDRÍN:

Sí, señor. Indudablemente.

TÍO SAM:

No sé, no sé... A ver, ¿cómo es? Dígame.

PEDRÍN:

Pues... mire, señor, es... redonda... y grande. Y gira, da un giro completo alrededor de la tierra en veintisiete días, siete horas, y cuarenta y tres minutos. (Poco a poco, PEDRÍN, se va exaltando en su explicación) Está a una distancia media de la tierra de trescientos ochenta y cuatro mil kilómetros. Al mismo tiempo realiza una rotación completa sobre sí misma, sin detenerse nunca. Presenta, por tanto, siempre la misma cara a la tierra. Está desprovista de luz propia, sólo refleja la luz que recibe del Sol y, por ésta razón, posee permanentemente un hemisferio oscuro y otro iluminado. Los aspectos diferentes o fases según los cuales se ve desde la tierra, se explican por las distintas variaciones de su posición, relativa con respecto a ella y al Sol. Estas fases se desarrollan según un ciclo de veintinueve días, doce horas y cuarenta y cuatro minutos. El radio de la Luna es de mil setecientos treinta y ocho kilómetros; su densidad media de tres coma treinta y cuatro; y su masa es más de ochenta veces menor que la de la Tierra... Como usted ya sabrá, es, por tanto, imposible prácticamente bailarse un rock en la Luna. Para más carencias, tampoco tiene atmósfera...

TÍO SAM:

Bien, bien... Están en la Luna. (Aplausos) Perfecto, perfecto... (A los de abajo) Seriedad, señores... ¡Brindamos! (El "clic" de varias copas. Después, más aplausos)

 

(Si tiene curiosidad por leer lo que falta, no se prive: escríbame a

rbaguera@portalatino.net

y, con sumo gusto, se lo enviaré)