Florentino Hernández Girbal

        

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Ficha técnica:

Lugar
Domicilio particular de Florentino H. Girbal (Madrid)
Fecha
11 julio 2002
Entrevistador y documentalista
Luis Fernández Colorado
Realizador
Alvaro Manzano Urreta
Director de fotografía
Iñigo Kintana Mendoza
2 Operador de cámara
David Jiménez Jiménez
Maquilladora
Yumara Navarro García
Producción
Marisa Sánchez Bellerín
Duración de la entrevista
60 minutos
Duración de los recursos
3:17 minutos

Temático.

Resumen de la entrevista

Florentino Hernández Girbal: Están ustedes hablando con un centenario del cine, he cumplido cien años hace poco.
Entrevistador: Florentino, quería comenzar recordando lo que fueron sus inicios en el mundo del cine. Usted es hijo de tejedores y su padre tenia un barracón cinematográfico…
FHG: Una barraca, que entonces se usaba mucho.
E: ¿Dónde la tenia?
FHG: En Medina del Campo
E: Sin embargo, ustedes son de Béjar, ¿por qué el traslado a Medina del Campo?
FHG: Porque mi padre fue de los represariados de la huelga de tejedores y tuvo que trasladarse. Busco alojamiento en Medina del Campo, como electricista
E: ¿Cómo fue la idea de montar un cine en aquellos años?
FHG: Pues, porque no había.
E: ¿No había nada en Medina del Campo?
FHG: ¡Nada!. Mi padre compro una barraca, que instaló en la plaza mayor de Medina del Campo, no se si existirá, y empezó a dar las primeras funciones cinematográficas, a base de artistas de variedades y artistas de entonces.
E: En aquella época, ¿la sala qué tenia, tenia algún tipo de pianista, orquesta?
FHG: No, tenia dos o tres tipos de localidades, entrada general y entrada especial.
E: ¿Y cuál era la diferencia entre una y otra? ¿ En que consistía?
FHG: Eran distintos programas. Yo era operador.
E: Empezó muy joven como operador, con doce años, mas o menos.
FHG: Claro, había que ayudar a los padres, que se habían jugado mucho dinero ahí, y tubo mucho éxito, dio origen al teatro de Medina del Campo, que después desapareció.
E: A parte de ayudar a sus padres, muy pronto se trasladaron a Valladolid y allí continuo como operador de cabina, proyectando.
FHG: Si, estuve en el cine Royalty, era muy popular y luego pase a la distribución con Cinematográfica Verdaguer
E: Antes de pasar a la distribución, prácticamente, desde los doce años, usted ya estuvo vinculado al mundo del cine.
FHG: Yo siempre he estado en el cine.
E: Y, sin embargo, a determinada edad, toma la determinación de venir a Madrid para estudiar periodismo.
FHG: Porque a mi me gustaba el periodismo, ya había hecho periodismo en Medina del Campo y en Valladolid. Dirigí un periódico en Valladolid y un semanario. Colaboré en muchos periódicos y escribía mucho de cine y espectáculos en general, hasta que logre el nombre que tenía en el periodismo.
E: Antes de venir a Madrid, ¿ya estaba usted escribiendo en Valladolid?
FHG: Si, dirigía un periódico que se llamaba “Pluma y lápiz”, yo hacia la sección de espectáculos, comente muchas películas, conocí a muchas personas.
E: ¿Habría muchas compañías de teatro en gira?
FHG: Si, compañías de teatro que hacían lo que llaman ellos bolos, que eran unas cuantas funciones para trasladarse a Valladolid, a Palencia.
E: ¿Cómo fue lo de entrar a trabajar en el mundo de la distribución?
FHG: Porque mi padre fue nombrado director de Cinematográfica Berdaguer, en Valladolid.
E: Qué era una agencia en aquellos momentos.
FHG: Era una agencia, la mas importante que había entonces, porque era la que distribuía todas las películas americanas de valor, las series sobre todo.
Entrevistador: Sobre todo en aquella época lo que distribuía era casi todo el material de la Fox.
FHG: Si, de la Fox, y de varias… y de la Warner.
E: ¿Llego usted a conocer al verdadero Juan Verdaguer, al propietario de Cinematográficas Berdaguer?
FHG: Juan Berdaguer me nombró, a mi, director de la sucursal de Valladolid, que mi padre dirigía, mi padre se paso enseguida al cine.
E: ¿Por qué abandonó el oficio de electricista? (se refiere a su padre)
FHG: Yo empecé de electricista, con mi padre, porque mi padre era jefe de electricidad de la cinematográfica.
E: ¿Cómo era el trabajo en la sucursal de Verdaguer en aquellos años? ¿En que consistía el trabajo?
FHG: Sencillamente de distribución a los cines de la región
E: ¿Y ustedes seguían conservando su propio cine?
FHG: No, luego lo traspasamos. Se lo vendimos a un señor que había sido alcalde, don Juan Molón, alquiló el teatro. El teatro Isabel la Católica.
E: ¿Y como era Juan Berdaguer?
FHG: Yo, a Juan Berdaguer, lo trate poco. Lo trate en dos ocasiones en Valladolid, cuando fue a hacer la inspección de la sociedad, era un hombre emprendedor. Prueba de ello, que después fundó cinematográficas Berdaguer.
E: Sí, más tarde fue fundador de Cinematográfica Nacional Española, de CNAES, que fue una de la empresas fundamentales del paso del mudo al sonoro.
FHG: Fue una gran figura del cine, y el cine le debe mucho, todas las películas que entonces se importaron de Estados Unidos, como las series famosas de catorce o quince episodios, todas, las importó Berdaguer.
E: Las series se convirtieron en uno de los grandes éxitos de comienzos de los veinte.
FHG: Hombre, claro. “La moneda Rota”, muchas… “La hija del circo”, yo las proyecte todas.
E: ¿Y el público asistía regularmente?
FHG: El público asistía para ver los episodios correspondientes a la semana.
E: Hacia 1925, usted ya se traslada a Madrid y continua trabajando en medios cinematográficos., solo que ahora con Berdaguer, y, también, en rodajes. Usted comienza a colaborar con José Maria Beltrán.
FHG: Con José Maria Beltrán hice dos películas, que entonces empezaba, era óptico, era un hombre muy capaz. Es una lastima que muriera tan joven.
E: José Maria Beltrán venía de la óptica, no tenia ningún conocimiento de fotografía.
FHG: Pero era muy aficionado a la fotografía, y así hizo la primera película, que fue “La Bien Pagada”.
E: ¿Y cómo fue su primer encuentro con José María Beltrán, se conocían de antes?
FHG: Nos conocíamos del café, de la Peña del café, con Manolo Noriega, Nadal y otros actores.
E:¿Qué era, una tertulia?
FHG: Era una tertulia de gente de cine, en la que se establecían los contratos, en las mejores condiciones posibles. Nosotros teníamos el honor de pertenecer al reparto de la película en cuestión
E: Esa tertulia fue conocida en su momento como los Caimanes.
FHG: Los Caimanes, se llamo… tiene su explicación. En el teatro, en el cine, que después fue Cire, en la calle Alcalá.
E: ¿El Fígaro?
FHG: No, el Fígaro se inauguro después, lo inaugure yo, precisamente. Era el cine que había entre la Mesón Doré y otro. Allí empezaron a actuar números de varietés alternando con los actores.
E: ¿Por qué se llamaba la Tertulia de los Caimanes, en que consistía?
FHG: Los Caimanes se reunían todos en la Mesón Doré, en la calle Alcalá, que ya no existe. En seguida, les dieron el nombre de Caimanes por lo devoradores que eran de papeles; película que había en curso, ellos la aceptaban. Hubo muchos actores pertenecientes a Caimania, yo pertenecía a Caimania, al grupo de actores de la Meson Doré.
E: Usted fue muy amigo de Manuel Noriega
FHG: Manuel Noriega venía de América, donde había trabajado en el cine, calificado como director, fue muy bien acogido, hizo muchas películas.
E: Usted rodó con él “José”
FHG: Muchas veces, era un hombre admirable, de una improvisación exagerada, hizo películas muy notables, hasta que emigro América para trabajar como actor.
E: Antes de emigrar a América hizo dos películas muy interesantes, una “José” y otra “Madrid en el año 2000”
FHG: Eso es un producto de una colaboración, “José” fue dirigida por Noriega y tuvo como operador a José Maria Beltrán, que después fue famosísimo. En la Mesón Doré existían todos estos y allí los conocí e hice amistad con todos ellos.
E: ¿Llego a intervenir en “Madrid en el año 2000”, la película de Noriega?
FHG: Era una fantasía, con mucha buena intención pero nada más.
E: Imaginaba un Madrid con un enorme puerto
FHG: Era una fantasía, pero imaginación no le faltaba.
E: Usted fue también, antes de dedicarse a la escritura, uno de los montadores de unas de las películas emblemáticas del periodo mudo, que es “La mal casada”
FHG: “La mal casada” tiene una historia muy atractiva, porque un día me llevo el director a su casa y me enseño un montón de cajas de una película sin montar. Pero necesita ver todo el material, y me explicaron los autores.
E: ¿Qué había ocurrido para que estuviera todo el material sin montar?
FHG: Que había reñido Gómez Hidalgo y los productores, que era un farmacéutico de la Carrera de san Jerónimo, Bienvenido Esteban. Me montó un laboratorio en su casa, y bajo mi dirección se fue montando la película.
E: Pero era una película muy difícil de montar, por que era una sucesión de personajes.
FHG: No importa, porque tenia su historia. Intervinieron todos los personajes populares de la época.

E: Aparecían escritores de la época como Valle Inclán, políticos.
FHG: En la biblioteca estarán los copiones que yo monté.
E: Aparecía Francisco Franco, todavía cuando era…
FHG: Francisco era Teniente o Coronel.
E: La película consigue estrenarse pero sin embargo es fulminantemente prohibida
FHG: Inmediatamente, porque hubo muchos intereses, después de estrenada.
E: Gómez Fidalgo, recordaba, que era por ciertos elogios, que se hacían en la película hacia Sánchez Guerra, y, que habían molestado a ciertos estamentos.
FHG: Yo dejé la película terminada y se estreno tal como la dejé yo montada. Un día me enviaron una copia desde Barcelona, y la tengo en casa, es el único montaje de cine que he hecho. He dirigido cine, documentales.
E: Todos los documentales se rodaron a finales de los años veinte. ¿Qué eran para las exposiciones de Sevilla y Barcelona, o cuál era el destino de los documentales que usted rodó?
FHG: Era con destino a los documentales que se exhibieron en ese certamen. Yo he colaborado en todo en el cine, he hecho de todo.
E: Esos documentales, ¿con quien los hizo?
FHG: Desde José María Beltrán hasta Manolo Torres Mocha, y otros cuantos de la época.
E: También colaboro con Ricardo Marín, con el dibujante
FHG: Esa es una de las glorias de mi corta carrera cinematográfica, haber colaborado con Ricardo Marín en la que iba a ser su gran superproducción “Don Quijote de la Mancha”. La guerra lo estropeo todo, Ricardo Marín, además de un dibujante colosal era colaborador de “La Esfera”. Tuve mucha amistad con el, comí en su casa, conocí a sus hijas.
E: ¿Qué ocurrió para que no llegara a realizarse?
FHG: Por la dictadura.
E: ¿Tenía algún tipo de contenido político?
FHG: No, porque se formó un grupo de personajes levantinos que querían patrocinar la producción de esta película, en fin, surgieron muchas intrigas y muchas cosas. Yo tengo en casa el reparto de “Don Quijote”, es muy interesante por la cantidad de personajes que intervienen. Llego la guerra, Ricardo Marín se marchó a América, a dibujar en los periódicos.
E: Usted comienza a colaborar en la prensa cinematográfica, de manera regular, en los años treinta, en distintas revista, en “Cinema Variedades”, en “El cine”.
FHG: Yo colaboré en casi todas las revistas de la época
E: A mi me interesa su colaboración en “Cinegramas” y en “ Cinema Esparta”
FHG: Sí, publique unos cuantos artículos
E: “Esparta” tenia la redacción en lo que hoy es edificio del Palacio de la Prensa y allí estaban situadas distribuidoras como “Filmó fono”, “Ibérica films”.
FHG: Filmófono de los Urgoiti, los conocía a todos.
E: Tenían ustedes relación de manera habitual. Sin embargo, con Filmófono hubo un problema a raíz de uno de sus artículos en “Esparta”, cuando usted afirmo que el director de alguna de las películas de Filmófono era Luis Buñuel y no las personas oficiales que estaban filmando esas películas.
FHG: Lo afirme por que Buñuel trabajaba entonces para la distribuidora que formaron los Urgoiti, él figuraba como director en algunas películas, pero no en todas. Luis Buñuel me escribió una carta diciéndome que me agradecía todos los elogios, pero que él no tomaba parte, como director, en ninguna película de Filmófono.
E: El oficialmente nunca dijo que había rodado películas como director en Filmófono.
FHG: Nunca lo confesó
E: ¿Y por qué?
FHG: No se, seguramente por aspiración personal, porque aspiraba a más cosas dentro del cine español, porque la productora de los Ugoirti empezó con mucha fuerza, se trajo directores de extranjero, Revignon.
E: También, le dio las primeras oportunidades a José Luis Sáenz de Heredia
FHG: Sáenz de Heredia empezó como un señorito aficionado al cine. Hizo “Patricio…. “ que no estaba nada mal y luego lo contrato Filmófono, y de ahí paso a otras empresas mayores. A pesar de opinar de manera totalmente diferente, políticamente, hablo, hicimos muy buena amistad.
E: Si, por qué el era el primo de Rivera.
FHG: Si, que fue el que le ayudó, y con el que fundo las productoras; pero, seguramente, fue ese el caso que impidió nuestra amistad mas duradera, porque, después, volví a verle al cabo de veinte años y ya no era el mismo. Elogió mucho mis artículos sobre cine español y me trató como a un compañero más.
El primer artículo era mío siempre, el artículo de entrada. Y publiqué hasta la víspera, porque el último número apareció el domingo anterior al movimiento, y ya se acabó la revista, y se acabó “Prensa gráfica”.
E: Volviendo a Filmófono, quería hacerle otras dos preguntas relacionadas con la empresa Filmófono. Una es por el despido de Nemesio Sobrevila en “La Hija de Juan Simón”, usted fue gran amigo de Simón. ¿Qué ocurrió?
FHG: Era un hombre con una idea del cine incomprendida, yo colaboré con él en “La hija de Juan Simón”, después marchó a América y yo me quede en España, con todas las consecuencias
E:¿Usted, colabora en la obra teatral de “La hija de Juan Simón” o en el rodaje de la película?
FHG: Yo colaboré en casi todas las películas españolas de aquella época, en más o menos grado. Es una época, a mi juicio, bastante importante, por que por primera vez se monta en España una productora fuerte que hizo bastantes películas, como fue Filmófono, hizo cosas muy bonitas, tengo predilección por algunas. Si la guerra no surge, Filmófono hubiera sido la primera productora española.
E: Porque Filmófono estaba apoyada por la familia Urgoiti, que tenía intereses en la prensa y en la radio.
FHG: Influía notablemente en la producción. “El cura de Aldea” de Francisco Camacho, era una novela que había leído de joven y quería verla convertida en cine, y la hizo muy bien Francisco Camacho. Después, ha sido muy desconocido y era un gran director
E: Se le conoce por “Zalacaín el aventurero”
FHG: Fue la primera película que hizo. Yo tuve mucha amistad con el, era extremeño, nos reuníamos en los cafés de la puerta del Sol, allí planeábamos cosas que tenían éxitos y otras que no la tenían. En “Cinerama” hay un artículo en el que hablo de la confección de “La hija de Juan Simón”.
E: En “Cinegrama”, ¿dónde firmaba usted con su propio nombre y también con un pseudónimo?
FHG: Sí, porque no podía repetir los nombres
E:¿Pero eso era por qué era una redacción muy pequeña, o qué ocurría?
FHG: La preparación se repartía en “Prensa Gráfica” y a mi me tocó desde el principio hacer el primer artículo, en defensa del cine español, y así continué hasta que lo cortaron. Entonces, pase a hacer “Cinema variedades” y otras secciones
E: Un cine español que estaba viviendo una crisis importante con la desaparición del cine mudo y la llegada del sonoro.
FHG: Bueno, en el sonoro, en ese momento, llegaron los franceses y se hicieron con la producción.
E: Hubo unos años en los que prácticamente no hubo cine español.
FHG: No hubo, por que hubo que improvisarlo todo, cámaras, aparatos de proyección, y sobre todo, preparar la industria que estaba recién nacida. Fue muy importante la adaptación del cine mudo al sonoro. Colaboré bastante en ello
E: En que sentido lo de la colaboración.
FHG: En cine lo hacíamos todo, lo mismo montábamos una película, como “La hija de Juan Simón” a empresas mayores, hasta que surgió el gran arranque de Filmófono.
E: Y, también, las producciones hechas en Hollywood con actores españoles.
FHG: Ese era otro mundo del que yo podía contar muchas cosas. Yo fui contratado para Hollywood, pero no fui
E:¿Por qué?
FHG: Porque no me interesaba, allí se hacía un cine muy raro, de la misma película hacían tres o cuatro versiones, con tres o cuatro equipos. Y, después, daban esta o aquella versión, en esta o aquella nación. Así, hay muchas películas de aquella época que son desconocidas para el público español.
E: Pero usted hizo una famosa serie de entrevistas a los que pasaron por Hollywood
FHG: Esa serie de entrevistas la hice en “Cinegramas”, tratando de historiar e informar al lector de este mundillo.
E: Y muchas de memoria.
FHG: También, hacemos un periodismo bastante vivo, sobre todo muy atractivo para el lector, en aquella época “Cinegramas” era la mejor revista de España.
E: En aquella serie, usted entrevisto entre otros a actores como José Crepo
FHG: A José Crespo lo trate hasta sus últimos años, en Barcelona, aquel galán arrogante, era un hombre decrépito, perdido, completamente.
E: Entre los entrevistados también estuvo Enrique Jardiel Poncela
FHG: Con Jardiel yo tenía una amistad enorme, porque Jardiel y yo éramos vecinos.
E: Era una persona, también, muy interesada en el mundo del cine.
FHG: A él se deben toda una serie de películas. ¡Jardiel, cómo le amargaron la vida, le amargaron la vida, qué se suicido!. Además de ser un hombre con un ingenio extraordinario, era un autor de arriba abajo. Él empezó haciendo “noveluchas” para el cine y terminó siendo un gran director.
E: Empezó como guionista con Carlos Fernández Cuenca en “Es mi hombre”
FHG: Carlos Fernández Cuenca era otra cosa, le iba muy bien aprovecharse de lo que habían hecho otros.
E:¿Y con Rosita Díaz Jimeno?
FHG: Rosita era una mujer encantadora, yo la recuerdo de una manera especial. Rosita era el encanto personificado, por eso se lió con el hijo de Negrí
E:¿Pero fue con el hijo o con el padre?. Porque es una historia nunca aclarada.
FHG: Si, está claro. Fue con el hijo. Y el hijo no quiso saber nada de la vida artística de Rosita.
E: Usted le hizo, posiblemente, la que fue su última entrevista en España durante el rodaje de “El genio alegre”
FHG: Que fue el debut como director de Fernando Delgado.
E: “El genio alegre” es de esas películas a las que el rodaje les coge la guerra.
FHG: A muchas les cogió la guerra y quedaron paralizadas. Hay terminó el cine español y empezó Cifesa, que se hizo la dueña del cine español y de las pantallas. Pero ya no tenía la calidad… Benito Perojo, Florián Rey, Fernando Delgado, y otros directores fueron los que pusieron la gran piedra de la cinematografía española, y, sino hubiera sido la guerra, hubiera sido una de las principales productoras cinematográficas españolas. Porque acudieron personas de gran relieve y empezaron a surgir directores, actores, cameraman. Es una lástima, se hundió con la guerra. Empezó Franco a hacer películas de curas, frailes, etc., y se acabo.
E: Una de las personas que contribuyo a eso fue Rafael Gil.
FHG: Rafael Gil lo lleve yo de ayudante a Cifesa. Rafael Gil hizo tres o cuatro películas bastante estimables, después se acabo. Cuando empezó a hacer películas falsas… no… y tenía buenas condiciones, Rafael. Yo tengo mucha amistad con él, porque la primera película que rodó, se la di yo a rodar para Film Popular.
E: Film Popular era una productora vinculada al partido comunista.
FHG: Naturalmente.
E:¿Y qué hacia Rafael Gil allí, por que su ideología política no coincidía?
FHG: Dirigir películas que previamente le eran impuestas
E: Y en cuánto pudo se paso al otro lado.
FHG: En cuanto pudo se paso al otro lado. En fin, una historia triste, luego, yo me lo encontré en la calle Alcalá, quiso saludarme, muy afectuosamente, y le volví la cara. Le dije : eres un traidor. No volví a ver a Rafael Gil hasta que murió.
Er:¿Por qué, usted, después de la guerra, tuvo apoyo de la gente del cine o se sintió solo?
FHG: No, poco apoyo, porque cada uno tiro por su vereda. Se hicieron cosas mas o menos estimables, menos que más. Yo trate a toda la gente del cine de la época, soy el único superviviente que queda, porque tengo mas de cien años, ya. Tengo 112 años.
E: Detrás de la gente de la profesión de aquella época, Antonio Barbero, Pérez Camarero, Sabino Micon, usted mantuvo contacto.
FHG: Con todos, porque todos eran amigos míos, colaborábamos en el mismo periódico, en las mismas revistas. Sin embargo, yo no intervine en la pantalla de Barbero. Ni él intervino en “Cinegramas”.
E:¿Y por qué?
FHG: No lo se, son cosas de él que yo respeto. Tenía una amistad enorme con Antonio Barbero, porque me parecía un hombre muy inteligente, además dominaba el tema, totalmente. En fin, llego el final de al guerra, llego la cárcel, llegaron las condenas, llego la persecución, y ya no pude hacer nada de cine. Únicamente, después de la guerra, ya recobrada mi libertad, pude publicar cosas de cine.
Er: Pero después de la guerra, poco pudo publicar.
FHG: Poco, tres o cuatro revistas que había, en fin, que hemos llevado una vida bastante activa, que conocemos el cine de aquella época, como nadie los conoce, porque unos callan cosas, otros las disfrazan. Yo iba con la verdad por delante. Mi página de “Cinegramas”, que era semanal, lo dice, allí se pueden leer muchas cosas.
E: Dos o tres últimas preguntas, la primera es relacionada con Sabino Micón, que fue colega suyo.
FHG: Sabino Micón era muy amigo mío, hizo “La Historia de un duro”, bien intencionada pero nada más.
E: Sabino Micón y algunos otros, venían de escribir para cine haciendo los rótulos de las películas mudas, usted no se planteó nunca esa posibilidad.
FHG: No, la vez que hice cine fueron temas concretos, desarrollados por mi. Y contribuí a propagarlos por el hecho de que yo figuraba como una de las figuras principales de Cinematográficas Berdaguer, “El abuelo” fue una de ellas, de José Guig.
Aquí me tiene entre cuatro amigos recordando cosas, pero nada más que recordar.
E: Escribir ya nada.
FHG: No, los últimos artículos los publique en una revista, que ya no existe. La tiene publicada la editora de mis libros últimos. Hago la historia de muchas películas españolas.
E: Usted ha sido un defensor a ultranza del cine español.
FHG: Si , siempre fui defensor del cine español, y lo defendí en cuento no se desligó de ciertas influencias. La primera película de Sáenz de Heredia, “Patricio…” se la di yo a hacer.
No se si tendré tiempo, pero me gustaría hacer un resumen de lo que fue mi vida desde Medina del Campo hasta Madrid. Usted sabe que las primeras películas españolas se deben a mi.
E: Usted también fue durante muchos años socio del Real Madrid
FHG: Ya no me ocupo del Real Madrid, ni de sus figuras, dejo de interesarme el fútbol, ya no leo las reseñas.
Yo, ya he contado mucho, podría contar mas, pero no tengo tiempo. Me falla la memoria , confundo nombres. Pero bien merecía la pena hacer una publicación en que se recoja todo esto. Desde ahí hasta que cruce la puerta del penal de Ocaña, completamente libre, y me dedique a otra cosa, sin dejar el cine.
E: Si, pero después de la experiencia de Ocaña, a lo que se dedicó fue a escribir unos libros estupendos.
FHG: Después de Ocaña he escrito mucho, pero en otro plan. He hecho biografías que hoy son buscadísimas, El marqués de Salamanca. En fin muchas. Así, hasta veinte biografías, ya derivé por otro lado, el cine lo olvidé y me dediqué, a esto, a hacer biografías de españoles que habían sido injustamente tratados.
E: Tiene una serie de bandidos celebres.
FHG: Si, es la primera vez que se ha historiado esto. La mejor biografía de Juan Martín, el Empecinador, la he escrito yo. Fue tal la emoción que me embargo al terminar ese libro, tan lleno de injusticias, tan lleno de dolores, tan lleno de todo lo malo que puede haber, que no pude terminarlo. Y este es un libro que está terminado, pero no está escrito con el corazón. En fin no quiero cebarme con gente que no puede defenderse.
Aquí estoy ahora rodeado de libros, que están cedidos, yo todos mis libros los regalo.
Er: Tiene la biblioteca cedida a Béjar, a su pueblo natal.
FHG: A Béjar va parte de ello, y a Madrid. Lo distribuyo entre todos los sitios que tienen mi afecto. Valladolid me ha tratado de una manera admirable. Hace poco, me encuentro con que me nombran hijo predilecto de Béjar.
Voy leyendo y recopilando cosas difíciles de recopilar, así paso el rato.
Er: Una última pregunta, usted fue muy amigo del poeta Miguel Hernández
FHG: Mucho, los últimos folios que escribió los tengo yo, me los regalo la viuda. El tiempo de su matrimonio, durante la guerra, yo viví con el en la cárcel, en Ocaña, sufriendo las mismas cosas. Por Miguel siento una admiración enorme. Tengo un libro que hicimos en Ocaña, y está todo lleno de cosas de Miguel y mías.
E: Ha sido un placer enorme esta charla.
FHG: Puesto a rebuscar encontraría muchas cosas pero ya no estoy para rebuscar.

Biografía

Nació en Béjar, Salamanca, en 1902. Crítico, historiador, exhibidor, montador, realizador, etc. La singular y poliédrica figura de Hernández Girbal atraviesa algunos de los periodos más interesantes de nuestra historia cinematográfica desde 1915 hasta el presente. Hijo y nieto de tejedores, en 1914 Girbal es ayudante de operador de cabina (su padre es propietario de un barracón cinematográfico) y en 1917 jefe de cabina en Valladolid.

En 1922 se integra como programista en la sucursal castellana de la potente distribuidora Cinematográfica Verdaguer, al tiempo que ejerce el periodismo cultural desde 1920. En 1925 llega a Madrid, y el director de fotografía José Mª Beltrán le contrata como segundo operador en José (M. Noriega, 1925). Al año siguiente, el productor Bienvenido Esteban requiere sus servicios como montador para que ordene el caos de celuloide en que se ha convertido La malcasada (F. Gómez Hidalgo). En 1927 es director de fotografía (Rosas y Espinas, A. Sánchez), y en 1928 escribe, dirige y filma una docena de documentales sobre ciudades españolas. En 1931 Girbal vuelve al sector de la exhibición como gerente del madrileño cine Fígaro y escribirá sobre cine español durante los años treinta en las revistas Cinema Variedades, Popular Film, El Cine y Cinegramas. En 1937 es nombrado miembro del Consejo de Administración de la productora y distribuidora Film Popular, fundando asimismo la revista cinematográfica Nuevo Cinema.

El final de la Guerra Civil desaloja a Girbal del mundo del cine, al que solo retornará de manera ocasional en los últimos años. Entre este abanico de actividades permanece aún vivo el trabajo de Girbal como crítico e historiador. En este último campo inició un serial, inconcluso ante la sublevación militar de 1936, que bajo el título Celuloide rancio abordó una bien documentada historia del cine español que unía aspectos divulgativos con interpretaciones sagaces, y cuya utilidad estriba en haber sido escrita por un testigo privilegiado de los hechos que observa lo sucedido simultáneamente desde el propio seno de la industria en sus tres ramas (exhibición, distribución y producción); testigo, además, con formación universitaria de historiador (su primer libro data de 1931) y que como crítico y analista se dedicó a diagnosticar sistemáticamente los males crónicos del cine español, proponiendo soluciones cuya justeza aún hoy resultaría operativa. En 1996 se le concede la Medalla de Oro de la Academia.


Bibliografía:

Sobre Florentino Hernández Girbal

- AA.VV. “Diccionario del Cine Español de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España”; Madrid, Alianza Editorial y Fundación Autor, 1998. Págs. 449-450. (Entrada realizada por Julio Pérez Perucha).
- CÁNOVAS BELCHÍ, Joaquín / PÉREZ PERUCHA, Julio: “Florentino Hernández Girbal y la defensa del Cinema español”; Vicerrectorado de Cultura, Murcia, 1991. 202 págs.

De Florentino Hernández Girbal

- “Una mujer (novela)”; Valladolid, [s.n.], Imprenta de O. Lozano, 1925. 73 págs.
- “Una vida pintoresca: Manuel Fernández y González. Biografía novelesca”; Madrid, Biblioteca Atlántico, Colección Vidas extraordinarias del siglo XIX, 1931. 315 págs. 2ª ed.
- “Una vida triunfal: Julián Gayarre. Biografía novelesca”; Madrid, [s. n.], Colección Vidas extraordinarias del siglo XIX, 1931. 254 págs.
- “Una vida popular: Salvador Sánchez “Frascuelo”. Biografía novelesca; Madrid, Sociedad General Española de Librería, Colección Vidas extraordinarias del siglo XIX, 1933. 430 págs.
- “Un hombre (episodio de 1906)”; El cuento nuevo, nº 1 (Año I), 1934. 27 págs.
- “Julián Gayarre, el tenor de la voz de ángel”; Barcelona, Ed. Lira, 1955. 606 págs. 3ª ed. en 1970.
- “José de Salamanca, Marqués de Salamanca. El Montecristo español”, Madrid, Ed. Lira, 1963. 680 págs. 2ª ed. en 1992.
- “Bandidos célebres españoles (en la Historia y en la leyenda), Primera y Segunda Series”; Madrid, Ed. Lira, 1968. 2 vol. (524 págs.). 2ª ed. en 1976, 4ª ed. en 1986.
- “Amadeo Vives: el músico y el hombre”; Madrid, Ed. Lira, 1971. 404 págs.
- “Adelina Patti : la reina del canto”; Madrid, Ed. Lira, 1979. 446 págs.
- “Juan Martínez Díez, “El Empecinado”, terror de los franceses”; Madrid, Ed. Lira, 1985. 619 págs.
- “Federico Chueca: el alma de Madrid”; Madrid, Ed. Lira, 1992. 464 págs.
- “Los que pasaron por Hollywood”; Madrid, Ed. Verdoux, 1992. 218 págs. Edición a cargo de Juan B. Heinink y Robert G. Dickson sobre textos (entrevistas, críticas, artículos,...) de FHG. Edición en Internet en “Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes”, 2000: www.cervantesvirtual.com
- “Un torero bejarano, Julián Casas “El Salamanquino”: discurso de ingreso en el Centro de Estudios Bejaranos de D. Florentino Hernández Girbal, contestado por D. Juan Belén Martín”; Béjar (Salamanca), Centro de Estudios Bejaranos, Colección Discursos de Ingreso, nº 6, 1994. 34 págs.
- “Cien cantantes españoles de ópera y zarzuela (siglos XIX y XX)”; Madrid, Ed. Lira, 1994.
- “Otros cien cantantes españoles de ópera y zarzuela (siglos XIX y XX)”; Madrid, Ed. Lira, 1997.
- “El bandolero Diego Corrientes”; Utrera (Sevilla), Centro Cultural Utrerano, Colección Casino, 1999. 259 págs. Introducción histórica de Eduardo González de la Peña.
- “Gracias y desgracias del perro Paco (un madrileño de 1882)”; Torrejón de Ardoz (Madrid), Ed. F. Hernández, 1999. 21 págs.
- “A mis 97 años. Memorias”; Madrid, Ed. Lira, 2000.

Filmografía
Florentino Hernández Girbal

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