|
Alicia Alonso nació en una isla caribeña en la que la danza fue siempre uno de los componentes esenciales de la cultura nacional, pero sin tradición en la danza escénica. No existían en Cuba compañías de ballet, y el primer centro para la enseñanza de ese arte se establece apenas en la tercera década del siglo XX. La Alonso procedía, además, de una familia de clase media - hija de un militar veterinario- en la que no existían antecedentes artísticos. Cómo el talento de Alicia Alonso pudo elevarse por encima de contingencias ambientales, alcanzar su formación técnica y estética, y realizar una de las carreras como bailarina clásica más brillantes en la historia de ese arte, está íntimamente vinculado a su personalidad e inteligencia, complementando esto, obviamente, por cualidades físicas fuera de lo común para el ejercicio de la danza.
La personalidad de Alicia Alonso se enmarca desde hace varias décadas
en los grandes mitos de la escena teatral, entre los llamados "monstruos
sagrados". Su permanencia hace que se le considere un leyenda
viva del ballet. En su país natal es mucho más: un
verdadero símbolo, que trasciende de lo artístico
para entrar también en el terreno de la sociología.
Ello es no sólo resultado de sus cualidades artísticas
excepcionales, sino también de la fuerza de su personalidad.
Como dijo el escritor Juan Marinello- "Alicia Alonso es un
ímpetu tenaz, frenético, heroico - disparado contra
la enfermedad y contra el tiempo-, hacia la perfección incansable". |
![]() |
![]() |