INTRODUCCIÓN 


En los cimientos de una excepcional carrera artística, como sustento de una plenitud expresiva, siempre encuentra la fuerza de una personalidad, el triunfo de un carácter.

Alicia Alonso nació en una isla caribeña en la que la danza fue siempre uno de los componentes esenciales de la cultura nacional, pero sin tradición en la danza escénica. No existían en Cuba compañías de ballet, y el primer centro para la enseñanza de ese arte se establece apenas en la tercera década del siglo XX. La Alonso procedía, además, de una familia de clase media - hija de un militar veterinario- en la que no existían antecedentes artísticos.

Cómo el talento de Alicia Alonso pudo elevarse por encima de contingencias ambientales, alcanzar su formación técnica y estética, y realizar una de las carreras como bailarina clásica más brillantes en la historia de ese arte, está íntimamente vinculado a su personalidad e inteligencia, complementando esto, obviamente, por cualidades físicas fuera de lo común para el ejercicio de la danza.


Disciplina, energía y un concepto positivo y optimista de la vida, son rasgos distintivos de la personalidad de Alicia Alonso. El problema de al enfermedad de sus ojos, que comenzó al comienzo mismo de su trayectoria artística, hubiera resultado el final de la carrera para cualquier otra bailarina que no poseyera su vocación y entereza de ánimo. Sobrellevó esa dificultad durante toda su vida profesional, llegando a culminar no obstante lo que ha sido sin dudas la carrera más larga de una bailarina clásica, ya que debutó en la década de los años treinta, y se mantuvo en la escena como bailarina hasta 1995, para continuar hasta nuestros días su notabilísima actividad como coreógrafa, profesora y directora artística.

La personalidad de Alicia Alonso se enmarca desde hace varias décadas en los grandes mitos de la escena teatral, entre los llamados "monstruos sagrados". Su permanencia hace que se le considere un leyenda viva del ballet. En su país natal es mucho más: un verdadero símbolo, que trasciende de lo artístico para entrar también en el terreno de la sociología. Ello es no sólo resultado de sus cualidades artísticas excepcionales, sino también de la fuerza de su personalidad. Como dijo el escritor Juan Marinello- "Alicia Alonso es un ímpetu tenaz, frenético, heroico - disparado contra la enfermedad y contra el tiempo-, hacia la perfección incansable".


Su peculiar visión perfecta (12 páginas)
Turnley Walker 
...Pero el artista sí (28 páginas)
Rogerio Moya y Raúl Rivero