Alicia Alonso
impartiendo una
clase en la Escuela
Provincial de Ballet
"Alejo Carpentier",
de La Habana.
Foto: Martha Swope. Pág. 1
Alicia Alonso ha podido decir
a lo largo de su carrera artística como intérprete:
"Yo enseño bailando".
Varias generaciones de bailarines definieron su vocación por
la impresión recibida al verla actuar en la escena.
Interrogada una joven primera bailarina que había recibido
su formación artística en Cuba, muy cerca de Alicia
Alonso, sobre qué aspecto agradecía más de su
maestra, entre la herencia múltiple recibida, expresó:
"ante todo, verla bailar".
Una característica del desempeño artístico de
Alicia Alonso es el hecho de que, desde los inicios mismos de su carrera,
se preocupó por transmitir sus habilidades y conocimientos
a las jóvenes generaciones. Se formó ella misma enseñando
simultáneamente a los demás y, en cuanto a la enseñanza
de los estilos históricos del ballet y los elementos de la
tradición -básicos en este arte- fue siempre la máxima
responsable dentro del Ballet Nacional de Cuba, desde la fundación
de esta Compañía en 1948.
El gran poeta cubano José Lezama Lima se preguntaba en 1949:
"¿Cómo usted, Alicia
Alonso, pudo hallar esta tradición, hacernos pensar a todos
en las posibilidades secretas de expresión y de forma que algún
día podrán ser estilo, aclaradas por la danza y aseguradas
en sus números de ejercicio". Ese día llegó
para el arte de la danza, con la consolidación de la escuela
cubana de ballet, máximo aporte de Alicia Alonso en el aspecto
magisterial, de su influencia formativa en otros bailarines. Sea la
propia artista en sus palabras quien exprese los elementos fundamentales
de la escuela cubana de ballet.