marina rossell canta en bagdad por la paz, la vanguardia
8.03.2003


MARINA ROSSELL, CANTAUTORA
“Fuera de Cataluña nos quieren”
foto: JOSÉ MARÍA ALGUERSUARI
Nací en invierno en Gornal, un pueblecito rural de Tarragona entre la montaña y el mar. Hace 25 años que canto. Estoy soltera y enamorada. Soy de izquierdas, me sitúo junto a la gente sencilla y sabia. Creo en el Dios que me hace compañía. Actúo hoy en la plaza del Rei de Barcelona. En septiembre sacaré mi disco: “Cap al cel”.
IMA SANCHÍS
De dónde viene usted?
-De un lugar en el que la palabra libertad es algo tangible.
-¡Qué suerte!
-Así eran el campo y aquella casa de cinco hermanos, la escuela mixta y mi padre, que cuando nacía un niño llevaba como presente un melocotón a mi madre.
-¿Traían suerte?
-Sí, porque los cultivaba él. Mis padres eran libres. A él de joven le tocó la lotería y dio la vuelta al mundo. Ella escogió casarse con cierta edad.
-¿Orgullosa?
-Al principio, en los ambientes universitarios y progresistas de Barcelona, me avergonzaba ser hija de payeses. Pero cuando crecí vi que me habían enseñado lo fundamental.
-¿Por ejemplo?
-El nombre de los pájaros y de las flores, de los vientos… Pero todo esto lo sé ahora, después de haber vivido.
-Y usted, ¿ha sido libre?
-He hecho en cada momento lo que he sentido, sin atender a lo que me convenía o no me convenía. Siempre he elegido el camino de la emoción. El humor lo aprendí después.
-¿Qué pasó antes?
-Llegué sola a Barcelona con 16 años. Trabajé en cosas muy diferentes hasta que pude ser enfermera. Recuerdo el temor.
-¿A perderse?
-Sí, a elegir cosas que no fueran buenas para mí. Podía haber sido cantante, prostituta o drogadicta. Ahora no lo haría, no me iría sola a una ciudad con 16 años… Me parecen tan frágiles, a esa edad. Hoy sé que todo lo que me ha pasado ha sido mi ágora.
-¿Canta desde siempre?
-Sí, de niña me fabriqué una guitarra con una caja de zapatos y gomas elásticas. En Barcelona, poco a poco, fui haciendo de telonera de cantantes conocidos como Ovidi Montllor o Lluís Llach.
-¿Qué recuerda de su etapa de enfermera?
-Una vivencia brutal: trabajaba en una clínica muy burguesa, y tuve que comunicar a un señor mayor que había tenido un niño deficiente. Lo miró con desprecio. Era invierno. El bebé acabó en una habitación con todas las ventanas abiertas hasta que murió.
-Hábleme de lo bueno.
-Aprendí la supervivencia. Luego en la época de la transición compartía piso con gente algo mayor que yo: progresistas, clandestinos. El compromiso musical y político cristalizó en mí. Conocí a los protagonistas del mundo cultural y me pulí. Había ideales claros, solidaridad y compromiso.
-¿Y qué ha quedado de todo eso?
-Algunas cosas muy buenas y la pena de lo que pudo ser y no fue.
-¿El qué?
-Existían todos los requisitos para que el socialismo fuera una canción perfecta, de esas que se quedan en el corazón. El socialismo podía haber sido una gran canción de Piaf o de Leonard Cohen, pero la mezcla no estaba bien hecha, la voz no estaba afinada, los arreglos no eran los adecuados. El socialismo ha sido una canción mediocre.
-¿Cuál es el primer revés?
-Descubrir que hay un pensamiento político interesado basado en lo personal, eso me sorprendió, y lo vi en colegas y amigos, pero luego me psicoanalicé durante seis años.
-¿Y?
-Comprendí. Y aprendí la paciencia, a tener cierta paz, más sentido del humor, a escuchar a los músicos, a pensar. Tengo menos prejuicios, me he liberado de ciertos defectos progresistas elitistas.
-¿De qué se arrepiente?
-De no haber hecho antes el disco en castellano. Cataluña me ha dado muchísimo, pero a veces Cataluña no te deja ser. Tenía que haber podido cantar el “Yo te diré” que me cantaba mi madre; ser libre antes.
-¿Qué se lo impidió?
-Tenía mucho “pressing”, pero me he reconciliado, he editado dos discos en castellano y ahora he sacado del armario todas las canciones que me han configurado en mi infancia: “El virolai”, “La santa espina”…, clásicos de hace 100 años que se llenaron de sentido político en lugar de poético.
-Hay que viajar.
-Sí, yo he escuchado los cantos ortodoxos armenios, Las Voces Búlgaras, a Noa cantando el Ave María de su pueblo, Israel, con Pat Metheny… y me he preguntado por qué tenemos cierta reticencia a esas canciones nuestras, que son esencia.
-¿Cuánta gente le dio la espalda por cantar en castellano?
-De un modo sutil, un colega, y algún político… Lo entiendo. Pero, paradoja, cantar en castellano (siempre hago medio repertorio en catalán) me ha permitido llevar el catalán a todo el mundo, y tengo que decirlo.
-¿El qué?
-No he hallado ninguna reticencia al catalán en España, fuera de aquí nos quieren.
-Escoja una canción que la defina.
-Una canción de una mexicana que dice: “Se vive solamente una vez y hay que aprender a querer y a vivir. Hay que saber que esta vida se aleja y nos deja llorando quimeras. No quiero arrepentirme después de lo que pudo haber sido y no fue”.
-Canción de mujer.
-Sí, la gente no sabe que la mayoría de canciones referenciales están escritas por mujeres: “Bésame mucho”,”Dos gardenias”, “Muñequita linda”…
-¿Qué ha sido lo importante?
-Limpiarme del rencor y los malentendidos. Reconstruir las cosas que pueden haberse derrumbado dentro de mí.
-Esto de madurar es estupendo.
-Sí, aprendes a llevar bien el compás.

AVUI
CANÇÓ
ESPAÑA, LUNES 8 DE JULIO DE 2002
J.M. Hernández Ripoll
Marina Rossell (veu i guitarra), Maurici Vilavecchia (piano i acordió), Vicenç Solsona (guitarres) i Joan Anton Mas (percussions). Festival Grec de Barcelona. Plaça del Rei, 5 de juliol del 2002.
El problema d’anunciar que cantes cançons populars com L’emigrant, El virolai i la Santa Espina és que pots despertar tota mena de temors pels perills que això implica. Només els títols ja desprenen connotacions polítiques i socials de tota mena que poden portar a malentesos tan fora de lloc com ara pensar que es tracta d’una regressió a un catalanisme ferotge poc adient en aquests temps de bogeria mestissa. Però això només ho pot pensar qui no ha escoltat les versions que ara interpreta Marina Rossell. Divendres, a la plaça del Rei, vestida de verd maragda, la cantautora de la Transició va avançar en concert peces del seu pròxim disc, cançons de Verdaguer, Guimerà, Maragall, Millet, de marcat accent religiós i patriòtic, escrites fa més de cent anys, entre la Renaixença i el Noucentisme, a les quals Maria Rossell i Maurici Vilavecchia han donat un bany d’actualitat tan precís, que quan s’escolten desapareixen tots els recels.
La primera part del recital va ser de cançons sentides, a excepció de Els contrabandistes. Èxits càlids amb sabor de Mediterrània com ara No et fiïs mai de la calma, La gavina i d’una renovada De què parles havanera? que Maria Rossell va cantar amb generositat, afegint uns tocs de dramatisme en moments puntuals, com quan va interpretar Toca’m a capella en genuflexió, convertint-la en una lletania. Però les espectatives de la convocatòria estaven especialment centrades en la segona part de l’actuació. En el moment de les novetats. I el resultat va ser immillorable.
L’entrada va ser amb Mare de Déu del Món, l’únic tema escrit per ella que integrarà el nou disc, un tango afrancesat que feia endevinar que el que vindria a continuació seria diferent. I així va ser. Escoltar La santa espina amb la veu de Marina Rossell i el piano de Maurici Vilavecchia és com descobrir-la de nou. O L’emigrant, plena de sensacions tràgiques. I dèiem que és un descobriment perquè Marina Rossell ha despullat aquestes cançons per teure’ls de sobre tots els vicis interpretatius amb què s’han anat cantant durant més d’un segle. Sense cobla, sense coral, defugint el contrapunt sardanístic, només amb piano, guitarra i unes percussions discretíssimes, el clàssic es transforma en una melodia tan actual com qualsevol altre. Una transformació, una revisió, que amb aquest treball Marina Rossell demostra que era absolutament necessària.

CANÇÓ SENSE GIRS
ESPAÑA, VIERNES 5 DE JULIO DE 2002
La veu de ‘La gavina’ torna aquesta nit a la plaça del Rei per avançar algunes cançons del seu pròxim disc en català, que espera publicar la tardor que ve.
LA FITXA
Espai: Plaça del Rei
Data: Divendres, 5.
22.00 hores
Preu: 14 euros El 1996, quan es va estrenar en castellà amb Ha llovido (amb composicions de Pedro Guerra), Marina Rossell va anunciar que abandonar el seu idioma natal no entrava en els seus plans: “No deixaré el català encara que em matin”, va assegurar. No mentia: Rossell prepara un nou treball en aquest idioma que espera poder llançar la tardor que ve i del qual avançarà algunes cançons aquesta nit a la plaça del Rei.No es tracta de cap gir lingüístic. Des que va llançar aquell disc, Rossell sembla interessada a alternar el català i el castellà en la seva producció. A Ha llovido (1996) el van seguir Entre línies (1997) i Y rodará el mundo (2000). Això no ha impedit que s’ampliï el seu horitzó escènic, ja que Llatinoamèrica i el Sud-est Asiàtic l’han acollit en els últims temps.
La intèrpret de Gornal (Baix Penedès), que prefereix ser considerada cantant que cantautora (tot i que també compon), reapareix a Barcelona quatre mesos després d’actuar a l’estació del Nord, amb Labordeta, a la Festa Avant. I és que no para quieta: en la ruta de concerts cal sumar-hi la implicació en el disc Hay que volver a empezar, a favor de les dones maltractades (i com a part d’una sorprenent nòmina d’artistes: de Rocío Jurado a Nosoträsh), i en els homenatges a Montserrat Roig i Salvador Escamilla, al Palau de la Música.
J. B.


El món de “la sirena més seductora de la Mediterrània“.
La Sociedad General de Autores continua su serie dedicada a los autores con un libro dedicado a Marina Rossell, “la sirena con la voz más seductora del Mediterráneo”, según la describe Maurilio de Miquel en la jugosa entrevista que incluye en este libro y en la que la cantante catalana se desnuda como persona libre, rebelde y comprometida, amante de la soledad pero también de las relaciones al límite y, pese a lo que podía esperarse, devota musical de Dylan y Van Morrison. Junto a la entrevista se incluye una introducción de Fanny Rubio, un auto recorrido por la memoria vital y musical de la propia artista, discografía minuciosamente detallada, una selección de textos traducidos del catalán y una copiosa colección de fotos tras las que se adivina la vida intensa y el mundo recorrido por esta artista de voz exquisita cuyo último disco -recomendabilísimo-, cantando en castellano, es todo un rico panel de canciones por ella aprendidas en Latinoamérica. Un libro breve, ágil, sencillo pero que retrata con densidad la personalidad de esta cantante de sensibilidad a flor de piel.
Matías Uribe, El Heraldo de Aragón

Hola! Vaig néixer, tal com diu el títol d’una pel.lícula, al pic de l’hivern. Aquell any va nevar i la neu va matar alguns llimoners del jardí lluminós que alegrava la meva infantesa. El meu poblet, La Gornal, es troba entre la muntanya i el mar, a la comarca del Penedès, terra de vi, prop de Barcelona.
A la casa dels meus pares, casa de pagesos i menestrals, construïda pel meu besavi, hi havia una palmera, l’estable del cavall, …
Em recordo molt de les olors de la meva infantesa: el “zotal” amb què desinfectàvem la quadra, el flit dels mosquits, les primeres fruites de l’estiu, els lilàs, els tarongers, l’olor permanent del quitrà de la carretera que encara travessa el poble , el color verd amb què pintàvem cada any les persianes per on es filtrava aquella llum fresca.
…
¡Hola! Me gustaría contarte que nací tal como dice el título de una película: en lo más crudo del crudo invierno. Aquel año nevó, y la nevada mató a algunos limoneros de aquel jardín luminoso que alegró mi infancia. El pueblo se llama Gornal, está entre la montaña y el mar, por la Comarca del Penedès, tierra de vino, cerca de Barcelona.
Era una casa de Payeses y menestrales, construida por mi bisabuelo, donde había una palmera, el establo del caballo… Tengo muy presentes aún los olores de mi infancia: el zotal, que se utilizaba para desinfectar la cuadra, el flit para matar los mosquitos, las primeras frutas del verano, los lilas y los naranjos, el olor permanente de alquitrán de la carretera que dividía el pueblo, la pintura con que cada año se pintaban de verde las persianas, filtrando una luz fresca.
…
Hello! I would like to tell you that I was born as the title of a movie says: over the severest of the severe Winter. That year snowed, and the snowfall killed some lemon trees of that bright garden that brought joy into my childhood. The town, called Gornal, is located between the mountain and the sea, by the Region of Penedès, land of wine, near Barcelona.
That was a house of peasants (Payeses) and artisans, built by my great-grandfather, where there was a palm tree, the stable of the horse… I still remember the fragrances of my childhood: the zotal, used for disinfect the stable, the flit, to kill mosquitoes, the first fruits of summer, the lilacs and the orange trees, the constant tar smell of the highway that divided the town, the green painting we used every year to paint the blinds, filtering fresh light.
…
¡Bonjor! J’aimerais vous raconter l’histoire de ma naissance, qui se déroula un peu comme dans le film en lo más crudo del crudo invierno (dans le froid du plus froid des hivers). Cette année-là, la neige tomba et fit disparaître quelques-uns des citronniers de ce jardin lumineux qui enchanta mon enfance. Ce village, du nom de Gornal, se trouve entre mer et montagne, dans la région de Penedès, une terre de vignobles des environs de Barcelone.
C’était une maison de paysans et d’artisans, construite par mon arrière-grand-père, avec un palmier, une écurie pour le cheval … Je me souviens encore aujourd’hui des odeurs de mon enfance : le zotal, ce désinfectant utilisé pour le nettoyage de l’écurie, le flit, employé pour tuer les moustiques, les premiers fruits de l’été, les lilas et les orangers, ou encore l’odeur permanente du goudron de la chaussée qui traversait le village, la peinture utilisée chaque année pour peindre en vert les persiennes qui laissaient passer une lumière tamisée.

MTG / Chile
Santiago de Chile
miércoles 28 de junio 2000
Marina Rossell encanta y sorprende en Chile.
Su último álbum “Y rodará el mundo” será lanzado en el país a fines de esta semana.
SEBASTIAN URZUA
La cantante Marina Rossell llegó humildemente al país para acompañar al guitarrista chileno Eugenio Dávalos en el show que tenía preparado para la inauguración de la estatua del ex presidente Allende y terminó robándose la película.
El público que asistió antenoche al concierto de gala que tuvo lugar en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende aplaudió a rabiar las canciones de su álbum “Y rodará el mundo”, el decimoctavo disco en su carrera y el primero que graba en español (todos los anteriores están cantados en catalán), que será editado por su sello en Chile, Música & Marketing, a fines de esta semana.
“Este es el disco menos reivindicatorío y más lúdico de mi carrera”, asegura la catalana,”responde al concepto de cuaderno de geografía, pues ahí quedaron registradas las impresiones que he ganado en todos mis viajes”.
El álbum contiene canciones inspiradas en la tradición musical latinoamericana, principalmente la cubana y la mexicana, y dúos junto a los cantantes Georges Moustaki, Luis Eduardo Aute y Nilda Fernández.
A pesar de todo esto, las canciones de Marina Rossell son conocidas en su patria por su fuerte crítica social. “Hay tres retos pendientes para este nuevo siglo: los derechos humanos, la lucha de las mujeres y la solución de los problemas ecológicos”, afirma Marina.
Otras causas que preocupan a esta artista catalana y que formar parte constitutiva de los textos de sus canciones son la problemática de los okupas (ocupantes ilégales de casas), de las parejas de hecho (gays y lesbianas) y su situación patrimonial, y del inmenso flujo migratorio que existe en Europa y los subsecuentes problemas de racismo que implica.

EL PAÍS
Espectáculos
Moustaki y Aute colaboran en el disco, que reúne sonidos del Caribe y del Mediterráneo
Fietta Jarque. Madrid
Marina Rossell ha llevado en los últimos meses a escenarios de distintas latitudes las canciones de su último disco, Y rodará el mundo. La cantautora catalana hace en este trabajo un ejercicio de apropiación de temas que, a lo largó de unos 20 años de viajes; giras, se le han ido quedando pegados al recuerdo y a su sensibilidad de cantante y compositora. Son temas poco conocidos de países como México, Cuba y Colombia. Allá escuchó esas canciones, la grabó o se las trajo en forma de disco. El oleaje del Caribe mezcló si sonido con las mareas’ del Mediterráneo y así nadó este trabajo.
“Y rodará el mundo recoge canciones portuarias, melodías de puertos simbólicos y reales, de lugares donde yo he recalado como cantante y donde he escuchado canciones, las he interiorizado y, al cabo de un tiempo largo, las he grabado”, relata.
“He reunido canciones de estos lugares y otras que he compuesto a lo largo de los años como homenaje a este mundo a veces raro; en el que se escribe de los sentimientos sin ningún pudor. Ya no se escriben canciones como Tu corazón y el mío, un tema que escuche en Colombia a un cantante callejero que me conmovió. Yo formo parte de otro modo de escribir, hago canciones al estilo nortéamericano, con una sola imagen, menos retórica. El reto fue cantar estos temas y llevarlos a mi Mediterrárieó”, dice.
Necesité muchos años. Hice Ha llovido, hice Entre líneas y tarde mucho en decidirme. Por eso lo grabé en tierra de nadie, en París, porque siento que es un lugar donde esta palabra tan cansada, que es el mestizaje, cobra vida. Los músicos son de muchas procedencia y disciplinas. El percusionista, por ejemplo, ha tocado con Lokua Kanza”.
Mancha de color
El disco cuenta con varios colaboradores destacados. “Llegué a Barcelona después de tres meses con el disco hecho, pero aún abierto. Sentía que le hacía falta una mancha de color. No son duetos, son manchitas de color, y con Carlos Cano tenía un vínculo humano y musical. Fui a Madrid y grabé con él. Con Aute me pasó lo mismo Con Georges Moustaki fue distinto. A él le gustó una de mis canciones de Ha llovido y la quiso grabar en francés, es como un tributo a la ciudad donde grabé el disco. Con Nilda Fernández fue, sobre todo, el placer de compartir una canción con él. Crear música a veces tiene mucho de soledad”, afirma.
Este trabajo es una especie de mapa de su geografía emocional. “Es mi cuaderno”, puntualiza la cantante. “Lo que me impulsó es
el reto de recrear atmósferas con un modo de sentir distinto al mío y hacerlo con una distancia atenta sobre los temas, pero con calor. Quería que el disco oliera a vivo. Si algún valor tiene este disco es que no son canciones conocidas son sobre todo de Centroamérica No quise caer en “el lugar común” afirma.
Marina Rossell ha ido creando con los años no sólo un estilo sino un espacio donde desarrollarse en escena. Se acerca a veces al de una solista de jazz o blues, más que al de una cantante latina, por eso llama la atención este repertorio “Soy una cantautora que incorpora cosas”, explica. “A partir de mí universo mediterráneo, se abre la paleta de colores. Es como cuando Eric Clapton canta blues y lo hace de forma convincente porque es lo suyo. Mi blues son éstas canciones de Centroamérica”.
Bilingüismo
Desde hace cuatro años, con el álbum Ha llovido. Marina Rossell canta también en castellano. “El bilingüismo es una bendición, no una maldición”, subraya. “Una vez que superé el miedo a no emocionar cantando en otro idioma que no sea catalán, es cuando he podido recalar en estos puertos. Además, se ha producido una paradoja: el hecho de cantar en castellano me ha permitido cantar en catalán en muchos lugares donde antes no hubiera llegado. Y lo digo sin teñirlo de nada político, es algo estrictamente musical”.
Rossell no ha dejado de actuar en estos meses, pero le duele que en los medios ya casi no se hablé de asuntos estrictamente musica les. “Ya no se habla de música sino de cifras. Se dice, que fulano ha vendido tantos miles de disco; y eso-¿lo hace mejor? El de la música se ha convertido en un mundo depredador”.

PÁGINA 12
Espectáculos
ARGENTINA, 2000
Marina Rossell viene de Barcelona y canta, en catalán y en castellano: en este último idioma recién empezó a cantar hace cinco años. Tiene detrás suyo una historia que empezó en Tarragona y una infancia teñida por Franco. Hoy, ya ablandada, afirma que el bilingüismo “es una bendición”.
Por Soledad Vallejos
Hace unas veinte horas, Marina Rossell todavía sufría el calor del verano en las islas Canarias. Poco antes, había subido a un avión que la alejara, por unos días nomás, de la plaza, la ventana abierta a la catedral de la Sagrada Familia, sus amigos y su piso de Barcelona. Ahora, aquí, a poco de presentarse sobre el escenario de La Trastienda, pide ir un poco más despacio, pide sin decirlo un poco de comprensión para tanto ajetreo y desembarco apresurado. Será que es la cuarta vez que pisa Buenos Aires, que se siente (y demuestra estar) tan familiarizada con la Argentina que cuando redescubre todo ni siquiera parece percibir esa humedad que se respira con tenacidad en estos días de agosto, “bueno, por lo menos no hace calor”. Porque esta mujer pequeña, de pasos cortos y mirada reconcentrada, acaba de llegar esta misma mañana, pero parece no haberse perdido ni pizca de cuanta protesta, rebaja salarial, pataconada o piquete ha habido por estos lares. “Pero te empezaré por decir que no hay que desesperarse, ¿no? Que Argentina siempre ha tocado fondo”, dice antes de advertir que claro, que esto lo dice como parte de la entrevista, como para ir empezando, “porque tiene que estar eso ahí”.
–Yo recuerdo que vi una entrevista, yo tendría tu edad, bueno, una entrevista que le hacían a Borges, y le preguntaban: “Señor Borges, ¿piensa que Argentina ha tocado fondo?”. El señor Borges contestó: “¿el fondo? El fondo… se lo llevaron”. Bueno, pues siempre ha habido un fondo que alguien se llevó, pero aquí es un poco como en Italia: va funcionando a pesar de. Es como la vida misma, como ese rodar que tiene el propio planeta, el propio mundo. Por lo tanto, yo no creo que haya que desesperarse, porque Argentina ha dado gente que está dentro del mundo y que da testimonio de donde son ustedes.
Entonces, aproximación a Marina Rossell número 1: una mujer que llega a otro continente en gira promocional de su último disco y que lo primero que dice a quien la entrevista, con una preocupación que parece de lo más emparentada con la sinceridad, es “¿tú estás bien?, ¿estás bien? Porque como sé un poquito todo el microclima que se ha creado en Buenos Aires. Es que ¿voy a ir a un país y no saber nada? Me parece de necios”.
Buscar la palabra
Dice su autobiografía que nació en Tarragona, entre calles que levantaban polvo y paisajes de pueblo de tierra adentro, de esos que abundan y hechizan por Cataluña. Que uno de sus más bellos recuerdos es la imagen de su madre, bajando en bicicleta por un camino, repitiendo el ritual de ir a hacer las compras a un pueblo cercano. Marina, entonces, creció en medio de sonidos dulces y con ecos ancestrales, descubriendo el mundo en lo que, después supo, se llama catalán. Y en ese idioma fueron sus primeros balbuceos, sus canciones de cuna y las que cantaba su madre mientras se dedicaba a las tareas cotidianas. Definitivamente, no podía ser una lengua distinta del catalán la que usara en sus primeros discos,unos registros que empezaron a salir en los primeros tiempos de la bocanada de aire que siguió al franquismo. Antes de eso, una Marina joven, jovencísima en sus veinte años, anteojos, faldas y botas a la rodilla había dejado atrás la vida íntima, familiarmente extendida del pueblo para aventurarse en Barcelona, un lugar que ahora describe como “Buenos Aires en pequeño”, pero que en ese momento le pareció una enormidad. Y tan enorme que, como quien respira hondo y se lanza de frente a lo desconocido para no pensarlo dos veces, la chica que venía de poner la voz y el cuerpo en pequeños escenarios pueblerinos tomó la guitarra y se instaló en alguno de los pasillos del subte. De allí, a los estudios de grabación, a la interpretación de letras ajenas que, invariablemente, tenían (y mucho) que ver con su historia personal, como las que de niña escuchaba cantar a su madre.
–Durante todo un tiempo, la lengua era una resistencia cultural, y por eso cantábamos sólo en catalán, porque vivía Franco. Cuando yo empecé a cantar de manera profesional, en el año ‘75, murió Franco. Pero a mí me enseñaron el castellano en catalán, eso hace una diferencia, porque el castellano había sido una lengua muy represiva en Cataluña, por el uso que le daba el general Franco, que quería homogeneizar todo. Yo soy una cantante que, como tal, nació en la transición española. Y canté durante 18, 20 años en catalán. Recién hace cinco años que incorporé el castellano como lengua artística. Pero manejar las dos lenguas es lindo, porque es otra cultura que te define, que tiene un diccionario, una música, una nación dentro de otra nación. Para mí, el bilingüismo es una bendición, no una maldición; ojalá todos fuéramos bilingües, es una posibilidad extraordinaria de conocer varias cosas a la vez. Mi relación con los dos idiomas es de naturalidad… como el agua mineral: natural.
Lo dice examinando la etiqueta de una botella de agua, se ríe. “¿De dónde es? Ah, Mendoza… es buena”, sentencia en voz baja. Habla en un tono suave, sin voz impostada ni poses de soy-una-artista-y-soy-sensible. Solamente dejará escapar algunas palabras de una canción de su último disco, una en la que su firme suavidad contrasta y se complementa de manera muy particular con la ambigüedad de Nilda Fernández. “He estado enferma de amor, he conocido el dolor y la locura. Por traspasar el umbral en busca de una señal, ahora estoy sola. He preguntado por qué pensando pierdo la fe; nadie me ha dado respuesta. Entre la luna y el sol, entre el frío y el calor, entre la tierra y el mar, caen mis lágrimas”, canta bajito una canción que dice que sí, que es muy linda, que le gusta. Si la letra (de Marc Perrot) suena a bolero, a esas exaltaciones pasionales más americanas que españolas, bueno, sí, hay algo de eso. Es que Y rodará el mundo, el disco que ha venido a presentar, marca una suerte de giro en su carrera. No se trata, esta vez, de sonidos catalanes, sino de “un cuaderno de geografía, porque es como un poquito del resultado de mis viajes”. Canciones clásicas poco conocidas y menos versionadas de México, Cuba, Colombia, dice el libro que acompaña el cd, “lugares donde canté y de los que me traje sus discos. De tanto escucharlas, descubrí que esas canciones se hacían mías, sobre todo si las mezclaba con otro mar, el Mediterráneo, que es mío y de todos”. Pero hay, también, otros textos, propios, canciones que escribió “como homenaje a aquellas que, como un vino tranquilo, un día se instalaron dentro de mí, a modo de antídoto, contra todo lo que hiere y mata”.
Si su obra, por lo general, refiere a lo privado, a un mundo personal, desde el momento en que su nombre empezó a sonar como figura reconocible en Cataluña, Marina descubrió las posibilidades de apropiarse del espacio que se le concedía para dar rienda suelta a algo más: sus preocupaciones sociales, su interés por la situación de las minorías en el ámbito de lo colectivo. En un principio, entre los 70 y los 80, no había evento relacionado con el movimiento feminista que no contara con su opinión, adhesión o presencia. Con el tiempo, también fue adscribiendo a la ecología, o la defensa de los derechos humanos. De hecho, en febrero de este año, la suya fue una de las voces que, junto con Manu Chao, para nombrar a otro de los reconocibles para el público argentino, hizo sentir su presencia entre los miles de inmigrantes ilegales que reclamaban una ley de extranjería más flexible, y una amnistía que les evitara la deportación.
–También estuve cantando en una cárcel de mujeres. Eso me impresionó mucho, sobre todo porque tú te vas y ellas se quedan ahí dentro. Y me impresionó también que hay mujeres que te llegan a decir que están mejor dentro que fuera. A mí, además, me ha pasado una cosa extraordinaria: vi a una chica con un discman y le pregunté qué escuchaba. Y escuchaba música bacalao, que es una cosa muy trepidante, que no tiene ningún matiz, y era algo que a mí me parecía una música que no podía hacer nada en este mundo. Bueno, pues me dijo que la ayudaba a sentirse que no estaba en el lugar. Esas cosas son las que te hacen ver que todo sirve para algo.
–También cantaste en Bosnia, después de la guerra. ¿Cómo fue esa experiencia?
–Me impresionó mucho ver un país después de una guerra, cantar en un país después de una guerra. Yo no podía imaginarme ese permanente olor a quemado, y ver sólo esqueletos de edificios… te preguntas esas personas que había dentro, ¿cómo quedaron? Y ves que se va repitiendo todo: los campos de exterminio, las violaciones, los malos tratos, la muerte, el genocidio. Esa irracionalidad, no sé. Yo sólo digo lo que he observado, lo que he olido. Y eso existe a hora y media de avión de mi país, es la vieja Europa. Bueno, alguien dice que estamos en un mundo roto, ¿no? Pero hay que tirar pa’lante.
–A pesar de trabajar una música muy íntima, muy personal, siempre está ese contacto firme con lo social.
–Mi gran pretensión es ser una cantante que ha sabido captar el espíritu de su época. Y ésta es una época de convulsión en todo el planeta, no sólo aquí, para ustedes. Yo he estado en esos movimientos porque he querido poner mi música al servicio de esto. El gran reto es cómo hacer convivir la estética, lo hermoso, lo bello, con las raíces. Es que intento que un mundo íntimo no sea puramente referencial, sino que, desde lo íntimo, puedas trazar un hilo a… busco la palabra exacta… afinidad, ¡joder! Desde tu mundo interno y personal, trazar un hilo de afinidad con el otro. A mí me encantaría, desde mi propio mundo íntimo, trazar esa afinidad, y que esa afinidad llegara al mundo, a la cosa colectiva. Pero primero, quiero ir al yo del otro. -

DIARIO PALENTINO
DOMINGO, 30 DE ABRIL DE 2000
PALENCIA
“Y rodará el mundo” entre Marina Rossell y Palencia
Cadena Dial Patencia organizó el concierto que reunió en el Auditorio de Caja
España a cientos de espectadores, que se rindieron a los cantos de la Rossell.
PALENCIA/J.L.R.
«He elegido cantar canciones clásicas poco conocidas y menos versionadas de México, Cuba, Colombia…, lugares donde canté y de los que me traje sus discos. De tanto escucharlas, descubrí que esas canciones se hacían mías, sobre todo silas mezclaba con otro mar, el Mediterráneo, que es mío y de todos. Otras las escribí como homenaje a aquellas que como vino tranquilo un día se instalaron dentro de mí a modo de antídoto contra todo los que hiere y mata». Ésto es “Y rodará mundo”, el último álbum de Marina Rossell editado por Picap y presentado ayer en Palencia por iniciativa de Cadena Dial en su décimo aniversario.
El disco «es un cuaderno de geografía, de mi geografía de vida. El caso es que uno se lo pueda hacer suyo y que haya un hilo de afinidad», afirma Marina Rossell, aplaudida sin cesar ayer en Palencia. Finalizado el concierto en torno al disco que «pretende unir mundos musicales», fueron muchos los que se acercaron a la cantante con el disco en la mano por una dedicatoria.
Al hablar de su trayectoria profesional, iniciada en 1976, Marina Rossell se detiene en «la gente, que me ha dado mucho». Espera que la gente sienta; que «soy una gran cantante, es lo que siento que me gustaría ser; intentar comunicar toda la esfera emocional, la paleta de colores que es la comunicación».
De “Y rodará el mundo” espera que «llegue, que sea un disco que haga compañía, que consiga un hueco en el corazón de las personas, lo espero todo». Del título destaca la y, muy importante porque «para mí ésa es la y de la continuidad».
En este disco «no hay nada pendiente, al revés, hay más cosas de las que esperaba, me acompañan Aute, Carlos Cano, Nilda Fernández, Lax’n’ Busto y Georges Moustaki»; De la geografía interna del disco a la externa; de gira con él por Sevilla, Málaga, Oviedo -para un acto zapatísta-; el 13 en el Centro Cultural de Madrid, dentro de las Fiestas de San Isidro. Después Francia, Buenos Aires, Uruguay, Chile, Japón.

AVUI / Rock & Classic.
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Una cançó en cada port
J.M.Hernández Ripoll
A qui no li agraden les histories d’aventures, els relats de viatges a mons perduts o desconeguts? I més quan el nostre esquema social pateix una fuita de romanticisme com un cotxe vell que perd olí a cada cop de gas, fent-nos capaços de convertir unes vacances en un país exótic en una excursió a un parc tematic. I si el llibre acostuma a ser la manera més habitual d’expressar aquestes aventures, com demostra Gabriel Pernau sense baixar de la bicicleta, eldisc és un sistema igual de bo i recomanable.
Aixó és el que ha fet Marina Rossell a Y rodará el mundo. És veritat; des que el món és rodó que no parém de donar voltes, pero ella ens demostra que, com els mariners de llegenda, té una cançó en cada port, que és com tenir-hi un amor. La vaig veure 1′altre día per televisió a La cosa nostra i la vaig trobar pictòrica, amb molta més energía que fa uns anys. Marina ha crescut bé; no s’ha deixat enredar pel sedentarisme i continua voltant pel món, que és una manera imprescindible per obrir les orelles.
Fa sis anys vam treballarjunts en la gravació del clip de la cançó De què parles, havanera? (el nou disc n’inclou la versió castellana). Mentre Manuel Barrios, que n’era el realitzador, intentava convertir l’Hivernacle de la Ciutadella en una réplica de l’exuberant vegetació cubana, Marina em parlava dels seus viatges a l’illa amb un sentiment profund, com els que només poden tenir aquells que s’impliquen en tot el que fan. Aquella sensació es va tornar a repetir quan, a finals del juny de 1996, vam oincidir a Sarajevo. Ella cantava en una fosca cava subterrània que poques setmanes abans havia servit com a refugi contra els obusos serbis. La vaig observar mentre palava amb uns joves que encara no s’havien pogut treure la por dels rostres, intentant entendre tot el patiment, intentant entendre el que no es pot entendre.
Ara, en aquesta primavera del 2000, Marina ha tret un nou àlbum i diu que ès “un recopilatori dels viatges de la meva vida”. Mig mon està present en aquest disc, des de l’aroma dels cafès de Bogotà fins als ritmes lents i cadenciosos de la més calenta de les iles. Ella comenta a Donat Putx (La Vanguardia 14/IV) que aquest Y rodará el mundo és un disc portuari, una unió de mons musical on no abandona la seva visió mediterrània. No ès estrany en ella, qué és una dona inquieta, viatjar per ampliar els coneixements, i no per substituir-los; per ssobreposar-los, i no per reemplaçar-los. Feia molt temps que Marina Rossell voltava amunt i avall a través dels seus discos. Circulant en tren per la vella Europa, com s’intuïa a Cinema Blau, o navegant per les aigües del Carib, com quan va editar Marina.
Després de tant de voltar, Marina sembla haver trobat el seu món particular, un espai definitiu per anar traballant i creixent. I resulta que ho aconsegueix quan canta en castellà, perquè aquest és el segon disc que edita en aquesta llengua. En una altra entrevista, firmada per Núria Martorell (El Periódico, 19/IV), la cantant assegura que pel fet de cantar en castellà “vaig creure que em caurien a sobre les muntanyes de Montserrat, però he superat totes les pors”. A mi l’idioma m’es absolutament igual. Només vull seguir trobant-me amb una Marina així de madura, de serena, que continuï explicant-me històries d’aventures, que em canti conçons de viatges a mons llunyans.

Guía de Madrid / ABC
M. de la Fuente
Canción
Marina Rossell
“Y rodará el mundo” (Picap) ****
En el espeso y a menudo soporífero pajar de la música popular es cada vez más difícil dar con la aguja del buen gusto, de unas melodías que sean bellamente cantadas y no berreadas como es la última moda entre quienes confunden cantar con una tabla de gimnasia para las cuerdas vocales. En este sencillo, tierno y hermoso álbun Marina Rossell desgrana unas piezas que, al natural, sin maquillajes, dan en la diana. Y la memorable habanera cantada al alimón con Carlos Cano en pleno blanco.

LA VANGUARDIA
ESPECTÁCULOS. LUNES, 7 DICIEMBRE 1998
Marina Rossell y su “Ha llovido” convencen al público bonaerense
SANTIAGO PALACIOS
Corresponsal.
BUENOS AIRES. - Bastaron sólo dos referencias para que Marina Rossell se metiera al público argentino en el bolsillo, durante su única presentación -con excelente respuesta de público- para presentar su CD “Ha llovido”.
La primera fue cuando, casi en intimidad, confesó su inclinación por el psicoanálisis, una adicción de las clases medias argentinas. La segunda, siguiendo los pasos que en sus recitales marcó la semana pasada aquí Joan Manuel Serrat, resultó la dedicatoria especial que hizo a los maestros argentinos, que desde hace mas de dos años instalaron una carpa frente al Parlamento en protesta por sus malas condiciones laborales.
El resto del éxito Marina lo construyó con su voz profunda y privilegiada, con un repertorio que incluyó media docena de temas en catalán (”T’estimo”, “Ventet” y “Toca’m”, entre otros) y el resto en castellano. El lugar elegido para su debut aquí no pudo ser mas adecuado. La Trastienda es un amplio local ubicado en el barrio colonial de San Telmo, que convoca siempre un particular perfil de espectáculos y de gente. En este caso predominó un público mayor de 40 años que se identificó rápidamente con la propuesta de Marina, que navegó alusiones al turbio mar político del franquismo y trasuntó un fuerte compromiso social. Sobresalió otra particularidad: la forma en que un grupito del público celebró cada una de sus canciones en catalán.
De sobrio “tailleur” marrón, Rossell entusiasmó con la variedad de sus géneros musicales, que alternó flamenco, sones caribeños y habaneras. Pero golpeó especialmente con “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, de Fito Páez, y con “Trátame bien”, cuyo arreglo musical—ejecutado excepcionalmente por Mauricio Villavecchia- incursiona los laberintos del tango que alguna vez revolucionó Astor Piazzolla.»

NOTICIAS
Buenos Aires, Argentina
Agosto de 1998
Chicas difíciles
Ricardo Salton
Los dos nacieron en Cataluña. Una, Marina Rossell, es mujer, su nombre se asocia en España a la “Nova cançó”, y acaba de debutar con un álbum en castellano. El otro, Nilda Fernández, es hombre aunque su nombre pareciera indicar lo contrario; tiene genes andaluces en su sangre y desde hace tiempo vive y trabaja en París, donde ha grabado también varios discos en francés. Y además de su común origen catalán, siendo ambos grandes artistas y compositores de muchas de sus canciones, han compartido la injusticia de llegar muy tarde al conocimiento de los oídos argentinos. Ahora, los dos tienen discos nuevos. El de Nilda se llama Niña bonita y vendrá a presentarlo en Buenos Aires en los primeros días de setiembre. El de Marina, una verdadera joya de la canción actual, es Ha llovido y, con suerte, lo conoceremos en vivo por aquí antes de fin de año.

“En un momento de espléndida madurez, hecha de equilibrio, de pulcritud y de radicalidad, Marina Rossell ha adquirido la seguridad de quien cree en lo que hace y la sabiduría de quien quiere y puede enriquecerse con los otros sin riesgo a perderse“
Xavier Bru de Sala, El País

Revista NOTICIAS
Asunción, PARAGUAY
septiembre de 1996
Marina Rossell: la voz del cielo
Sin duda, la música de Marina Rossell es un pasaporte al cielo, porque es capaz de transportarnos a mundos inimaginables y mostrarnos la realidad, al mismo tiempo. Ella estuvo en nuestro país, entregó lo mejor de sí y cautivó. Cálida, sencilla y talentosa son algunos de los calificativos que distinguen a Marina Rossell, una de las mejores voces que la Madre Patria ha dado al mundo. La obra Trocito de cielo, llevada a escena por los primeros bailarines del Ballet Nacional, hace apenas unos días, fue la que sirvió de arco, con sus canciones y su particular estilo.
Después de casi dos semanas de estadía en nuestro país, hoy vuelve a su tierra, pero no sin antes decir que se ganó el corazón del público paraguayo. Su objetivo lo ha cumplido a cabalidad. Marina Rossell inició su larga trayectoria en el mundo de la música en 1974. En 22 años de carrera ha lanzado doce LP Sus primeras giras las realizó en su ciudad natal, Cataluña, desde 1971 hasta 1974. Pero pronto su prodigiosa voz conquistó los exigentes escenarios franceses. Y en 1979 ya se hace acreedora del Premio Fotogramas de plata, en Alemania. A partir de 1980 realiza varias actuaciones por toda Europa, como por ejemplo, en el Théatre de la Ville, de París… En América Latina ha realizado presentaciones en las ciudades de Colombia, Bogotá, Cali y Cartagena de Indias.
