Consultas a Doc Hollywood:

Hola Doc:

Como usted bien sabe, yo opino, que si bien leer es un placer, escribir es una necesidad del alma. Y eso es lo que he hecho con mi último libro. Escribirlo con el alma. Por ello, no entiendo la mala acogida que ha tenido entre los aficionados a la novela negra. Un libro del que se habría sentido orgulloso Elmore Leonard.

Ciertamente, me siento tocado y mi espíritu se halla inquieto ante tanta incertidumbre.

¿Me ayudaría usted?

Un saludo.

Fundichely


Doc Hollywood responde:
Estimado Fundichely:

Estoy totalmente de acuerdo contigo en que leer es un placer, y escribir, una necesidad del alma.

Ahora bien, confieso que tengo mis dudas, sobre todo cuando te autoincluyes en el panteón de dioses de la novela negra como Dashiell Hammett, S.S. Van Dine o Elmore Leonard.

Mira Fundichely, yo jamás me permitiría censurar a un escritor en ciernes y, menos aún, limitar su espacio creativo con comentarios agudos (que los hago) o palabras incordiantes. No soy de esos. Sobre todo porque me lo pones fácil y te limitas tú solito, machote.

Siguiendo tus indicaciones, asistí el viernes a la Casa del Libro (un tanto sucia la entrada del local, por cierto... llena de hojas sueltas) para adquirir un ejemplar de tu novela policíaca “COMO APRIETE EL GATILLO, SE ACABO EL CACHONDEITO”, y para empezar, ni siquiera te vi en la presentación. Confundido, me acerqué a una empleada de sonrisa agradable y zapatos divinos, para preguntarle la hora del lanzamiento de tu libro.

“Oh, el lanzamiento... eso fue hace una hora” – me dijo la chica.

Le dije que, según me había dicho el propio autor (es decir, tú, querido Fundichely), el acto era a las 11 y no a las 10. La adorable criatura me aclaró que, en principio, iba a ser a las 11, pero los clientes que habían acudido, tras ver la sinopsis del libro y oírte divagar sobre las posibilidades del mismo para posicionarse con éxito en la lista de bestsellers, decidieron adelantar el lanzamiento... y lanzarte a ti, junto a los ejemplares de la novela que allí habían, a la calle (¡ah! ¡de ahí las hojas sueltas y la suciedad antes mencionada!) en medio de un apabullante registro de gritos que iban desde un sencillo y nada sofisticado “¡Al paro cretino, al paro!” al más coloquial, pero eminentemente realista, “¡Tremenda mierda de libro!” Vamos, que opiniones varias, amigo mío.

Y es que el librito tiene lo suyo. No vamos a entrar en que 677 páginas son muchas páginas, ni que la portada se parece sospechosamente a las de otras novelas que ya gozan del status de clásicas del género. Ni siquiera hablaré de tu seudónimo literario, que no es otro que ERTON YON.

No.

Yo, para finalizar este correo, quisiera sólo señalar que una novela negra, cuyo protagonista principal es un diseñador gráfico australiano, que por las noches se transforma en un psicokiller trasvestido de anaconda... causa división de opiniones. La gente se divide entre los que opinan que eres imbécil... y lo que opinan que eres MUY imbécil.

Si tu editor hubiera sido alguien con dos dedos de frente, no habría dado luz verde a la publicación de una obra en la que el detective encargado del caso es un ex luchador de sumo, casado con la vocalista de un grupo de rock conocido como “Los Dark Pachuli” y adicto a las gominolas con forma de dedos.

Un libro así deja huella Fundichely. Y eso has de entenderlo.

Pero, como yo no soy nadie para incitarte a abandonar la senda, que tu vena literaria te ha hecho elegir, me limitaré a aconsejarte sosiego y calma en tus andaduras por el mundillo de las novelas policíacas.

Un saludo.

PD: Ah... ¿te comenté que quedé con la empleada de la Casa del Libro para asistir a un acto convocado esta tarde por la “Asociación Contra Los Libros Cutres”, en el que se leerán textos contra tu obra y tirarán pegotes de fango a carteles promocionales de la misma? ¡No veas las ganas que tengo de que sean las 5!

 

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La SGAE no se hace responsable de las opiniones emitidas por Doc Hollywood

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