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“FAUSTO O LAS ALMAS YA NO SE COTIZAN EN BOLSA”
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Farsa
trágica de humor en dos actos, original de
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Rogelio
San Luis
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ACTO PRIMERO
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(Se oye leve trino de pájaros.
Se va levantando el telón mientras va creciendo el trino. La escena
vacía. Ahora el trino de los pájaros es muy fuerte. UN MOMENTO. Por
la derecha entra FAUSTO. Ochenta y tres años. Su pelo y barba son blancos.
Alto, delgado, soñador. Un anciano interesante. Muy avejentado. Viste
elegantemente. Traje, abrigo, bufanda y sombrero. Camina torpemente
y se apoya dificultosamente en un bastón. Corre hacia el centro del
escenario.) FAUSTO.-¡Cantad, pájaros! ¡Cantad
en este mañana de primavera! (Cesa el trino de los pájaros.
Se entristece.) Han enmudecido al verme. ¡Se avergüenzan de mi vejez! Son como
el espejo que muestran su alegría a la vida y oscurecen antes de enseñar
el cadáver de un anciano. (Mira al cielo.) ¿Por qué os comportáis así? Si supieseis el trabajo
que me ha costado llegar hasta este jardín. Es la única ilusión que
me queda. La vida te va robando cosas y uno tiene que resignarse con
lo que le va dejando. (Baja la cabeza y mira
al público.) Asirse, en el naufragio, a los restos de la existencia.
No sueño islas que han huido del mapa ni se estudian en ninguna clase
de geografía. Es ver los juguetes, ahora rotos, que me han divertido
desde la cuna. ¡No soltaré las manos para ahogarme en el mar de la nada!
(PAUSA. Mira suplicante al cielo.) ¡Volved! ¿Dónde estáis? No os veo... ¡Venid! Parece...
Oh, sí. Os estáis acercando. (Se queda mirando ilusionado.
UN MOMENTO. Se torna triste.) No decís ni pío... Han muerto vuestros trinos para mí. ¿Es
que los pájaros también se declaran en huelga? (SILENCIO. Agresivo con el bastón.)
¡Cantad! ¡¡Os obligo!! Qué vagos sois... ¿Acaso
son ceniza vuestras voces? (Trino de un pájaro. Contento
y bajando el bastón.) ¡Oh! (Trino de dos pájaros.
Va creciendo su alegría.) ¡Os acordáis de mí! (Trino de varios pájaros.) ¡Sabía que no me olvidarías! (Trino muy fuerte y agresivo.
Se asusta e intenta defenderse con el bastón.) ¡¡No!! Por favor... ¿Qué pretendéis? (Trinos más fuertes y agresivos.
Baja asustado el bastón.) Jamás os he visto comportaros así... ¡Desconocía
vuestra agresividad! Yo no os he hecho nada... (Crece el trino. Corre
torpemente por el escenario.) ¡Piedad! ¡No me destruyáis! ¡¡Los pájaros se convierten en
aviones que quieren bombardearme!! ¡¡Socorro!! (El trino es muy fuerte.
Corriendo más.) ¡¡No!! ¡¡Dejadme!! ¡¡Qué crueles sois los hijos
de la naturaleza.!! (El trino es ensordecedor.
Se mueve derrotado. Le cae el bastón al suelo y lleva sus manos al pecho.) ¡¡Ay!! (Cae al suelo.) Oh, pájaros de mi niñez. Los que os dejaba libres
en todas las jaulas. ¡No sabía que me acabaríais matando! (Cierra los ojos. Cesa
el trino de los pájaros. GRAN SILENCIO. UN MOMENTO. Abre los ojos. Se
levanta dificultoso. Coge el bastón.) He perdido a los pájaros. ¡Se muere en cada instante
que te lleva la vida! (Va lento hasta el banco
de la derecha y se sienta. Piensa. UN MOMENTO.) Soy un pozo de Filosofía. ¿Para qué? ¿Vale la pena
nacer? El viaje es tan corto... No tendremos de él ningún recuerdo.
¿Cuál es la solución? Cada ser tiene su respuesta. Ver, al final, que
nos hemos equivocado. Que nunca fuimos, ni seremos, propietarios de
nada. El principio fue el silencio y él nos aguarda. (PAUSA.) Y yo siento la juventud dentro de mí. Como si ahora
mismo estuviese descubriendo el mundo. Veo que mi vida se acaba, pero
me siento como si hubiese viajado a la existencia. El deseo de saber
y comprender el estar vivo. ¡El ansia de inventar el amor con la mujer
soñada! (Queda dormido con el bastón
en la mano. Trinos de pájaros. Por el foro entra MARGARITA. Dieciséis
años. Muy guapa, morena, desarrollada. Viste de colegiala. Trae una
mochila con libros. Se sienta en el banco izquierdo y la deja a su lado.
Para sí.) MARGARITA.-¡Cómo duerme ese viejo!
Yo creo que todos los ancianos lo hacen para ir acostumbrándose. (Coge los libros de la
mochila y los pone en el banco.) Tener que aprender tantos libros... ¡Son muchos! (Coge uno y lo abre. Leyendo.) (Se queda dormida y le
cae el libro. Cesa el trino. UN MOMENTO. Despierta ajeno a todo.) FAUSTO.-He soñado algo tan hermoso...
(MARGARITA despierta y
coge el libro. Lo ve y se pone a estudiar ajena a todo. FAUSTO la ve
y se torna asombrado. Se oye el trino de los pájaros. Para sí.) ¡Es ella! ¡Ha nacido en el sueño! ¡Su belleza obra
el milagro de que vuelva a escuchar el trino de los pájaros! (Se queda mirando embelesado
para ella. Para sí.) MARGARITA.-¡Cómo me mira! Va a
un asilo y... ¡lo convierte en un sanatorio de maternidad! (Cruza insinuante las piernas
y simula estudiar ensimismada. Para sí.) FAUSTO.-¡Qué piernas! (Ella, ajena a todo, cruza
las piernas de forma contraria. Para sí.) MARGARITA.-¡Un gran admirador!
(Simula estudiar. Deja
el bastón en el banco. Saca unos prismáticos y mira sus piernas. Para
sí.) FAUSTO.-¡Oh! ¡Extraordinarias! (Para sí.) MARGARITA.-¡Sólo tiene ojos para
mí! (Se levanta y avanza hacia
ella sin dejar de mirarla con los prismáticos. Para sí.) FAUSTO.-¡Será mía! ¡Me atrae tanto...! (Para sí.) MARGARITA.-¡Su vista avanza hacia
mi cuerpo! (Se pone de rodillas delante
de ella y mira sus piernas con los prismáticos. Para sí.) FAUSTO.-¡Una maravilla! (Para sí.) MARGARITA.-¡Nunca he sido tan
halagada! (Se levanta y guarda los prismáticos al mismo tiempo
que ella deja el libro en el banco y se levanta. Acaricia todo su cuerpo.) FAUSTO.-¡Te deseo con toda mi
alma! ¡¡Entrégate a mí!! Tienes unos labios... (Sorprendida.) MARGARITA.-¿¿Qué hace, señor??
¡¡Estese quieto!! ¡¡No me toque!! (La abraza y besa fuertemente.) FAUSTO.-¡¡Mi mujer ideal!! (Separándose enojada.) MARGARITA.-¡No se lo consiento!
Intentar abusar de una niña... ¡¡Degenerado!! (El va retrocediendo lento,
se sienta en su banco y coge el bastón al mismo tiempo que ella se sienta
en su banco y, ajena a todo, coge el libro. Para sí.) FAUSTO.-Si fuese real lo que imaginamos... (Abre el libro y cruza
las piernas como antes. Para sí.) MARGARITA.-Es tan extraño lo que
albergan nuestras mentes... (UN MOMENTO. Guarda los
libros en la mochila, se levanta y se dirige al lateral izquierdo. Levantándose
y con el bastón.) FAUSTO.-Joven... (Volviéndose.) MARGARITA.-¿Señor...? (Avanzando torpe hasta
ella.) FAUSTO.-Me llamo Fausto. ¿Y tú? MARGARITA.-Margarita. (Le extiende la mano.) FAUSTO.-Encantado. (Dándole la mano.) MARGARITA.-Mucho gusto. (Se miran. PAUSA.) FAUSTO.-Todos somos seres de ficción.
Personajes que salimos de las páginas de un libro o de las tablas de
un escenario. Los que interpretamos un argumento y volvemos a encontrarnos
en cualquier época. MARGARITA.-¡Dice unas cosas tan
confusas...! FAUSTO.-La existencia imita a
la imaginación. ¡Somos el ser que nos soñaron! El argumento termina
cuando acaba el relato o se baja el telón. El personaje es eterno, camina
por el mundo. ¡Quiere revivir su historia! MARGARITA.-Perdone pero yo...
¡No entiendo nada! FAUSTO.-¿Es posible...? Te vi
tan ilusionada estudiando... MARGARITA.-Qué equivocado está.
¡Odio los libros! ¡¡Todos huelen mal!! Me exigen tanto las monjas... FAUSTO.-Somos distintos. ¡He estudiado
mucho! ¡He llegado a ser un sabio! ¡¡Domino MARGARITA.-¡¡Horrorosa!! ¡¡Una
pérdida de tiempo!! ¡¡No sirve para nada!! FAUSTO.-Ay, me he dado cuenta
tarde. Los libros no nos hacen dichosos. ¡La felicidad se escribe
en la vida! MARGARITA.-Eso pienso yo sin haber
estudiado nada. Señor... Me es tarde. (Va a hacer mutis por la
izquierda. Va hacia ella.) FAUSTO.-¡No te vayas, Margarita!
¡No me dejes solo! (Se vuelve.) MARGARITA.-Fausto... Debo irme.
FAUSTO.-¡Deseo recuperar mi juventud!
La vida es un soplo. Tocamos la niñez con nuestras manos de ancianos.
¡Una burla cruel! Mi mente y mi espíritu se sienten jóvenes. ¡Me rebelo!
¡¡Me niego a ser viejo!! MARGARITA.-La vejez no está en
los ojos de los demás ni en los espejos. FAUSTO.-Me animan tanto tus palabras...
Margarita... Yo... ¡¡Te quiero!! ¡¡Te amo!! ¡¡No puedo vivir sin ti!! MARGARITA.-Pero tú... Soy muy
joven, Fausto. FAUSTO.-Sólo te llevo muy pocos
años. El tiempo pasa enseguida. ¡No me rechaces! MARGARITA.-Esto es una locura. (De rodillas y con las
manos en el corazón después de dejar el bastón en el suelo.) FAUSTO.-¡¡Me he enamorado de ti!!
¡¡Hacemos muy buena pareja!! ¡¡Dime que me correspondes!! MARGARITA.-Nuestro amor es imposible. (Coge el bastón y se levanta
decidido.) FAUSTO.-¡¡Ven a mí!! ¡¡Sucumbirás
ante mis encantos!! (Corre por todo el escenario.) MARGARITA.-¡¡Nunca!! ¡¡No insistas!! (Corriendo torpemente,
detrás de ella, con su bastón.) FAUSTO.-¡¡Hemos nacido el uno
para el otro!! MARGARITA.-¡¡Piensa que soy una
colegiala!! (La coge.) FAUSTO.-¡¡Me enloqueces!! MARGARITA.-¡¡No se te ocurra...!! (Besándola y abrazándola
apasionado.) FAUSTO.-¡¡Amor mío!! (Se separa. Extasiada.) MARGARITA.-¡¡Ay!! ¡¡Esto es vivir
en el paraíso!! ¡¡Qué bien besas!! (Le coge las manos.) FAUSTO.-Margarita... ¿Quieres
ser mi novia? (Coqueta.) MARGARITA.-Pues... Chico... ¡Cuánta
prisa! FAUSTO.-¡No me hagas ese desprecio!
¡Soy muy atractivo! ¡No pierdas la oportunidad de tu vida! MARGARITA.-¡¡Sí!! ¡¡Sí!! ¡¡Tú
no te escapas!! ¡¡Te quiero como novio!! (Lo suelta.) FAUSTO.-¡Qué buen gusto tienes! MARGARITA.-Lo malo es que te gustan
todas. ¡Prométeme que no me engañarás con otra! Soy tan celosa... FAUSTO.-¡Te lo juro, confía en
mí! ¡¡Tú serás la única mujer en mi vida!! MARGARITA.-Tengo que ir a casa.
Mis padres me prohíben llegar tarde. ¿Me acompañas? (La coge del brazo.) FAUSTO.-Ay, esto es maravilloso.
A tu lado me siento muy joven. ¡Es como si me hubiesen quitado los años! MARGARITA.-Encuentro una gran
seguridad en tu sabiduría, tu madurez. ¡Eres el sueño de toda mujer! (Se disponen a hacer mutis.
La suelta y se paran.) FAUSTO.-No vayas a casa. ¡Huye
del hogar! Recorramos juntos todos los lugares del mundo. MARGARITA.-Conocerás a mis padres.
¡Se pondrán contentísimos! Te presentaré oficialmente como novio. (Sorprendido.) FAUSTO.-¿¿De verdad?? En tu casa...
¿Son... normales? MARGARITA.-¡Plenamente! Buscan
lo mejor para su hija. ¡Cómo se alegrarán! Ven, anímate. FAUSTO.-Es que yo...Lo que menos
esperaba... MARGARITA.-Comerás con nosotros,
me llevarás al colegio, te presentaré a mis compañeras como mi prometido. FAUSTO.-¿También...? Pensarán... MARGARITA.-Ten cuidado con ellas.
Hay algunas... Querrán quitarme el novio, vivir un idilio contigo. FAUSTO.-Tantas cosas... MARGARITA.-Me irás a buscar al
colegio, pasearemos. Volveremos a casa. Me darás clases. Estudiaré mientras
hablas con mis padres. Me tomarás la lección. FAUSTO.-Mi situación... MARGARITA.-Cenaremos todos. Después,
es lo normal, dormiremos en mi habitación. Es tan bonita... FAUSTO.-¿Toda... la familia? MARGARITA.-Oh, no. Sólo tú y yo. FAUSTO.-¡Qué pensarán tus padres! MARGARITA.-¡Se sentirán dichosos!
¡Saltarán de alegría! FAUSTO.-Margarita... Esto me parece
poco serio. ¿Es que te quieres reír de mí? (Llorando.) MARGARITA.-Ay, qué poco duran
tus promesas. ¡No quieres casarte conmigo! ¡¡Te gustan todas!! FAUSTO.-Me parece todo muy precipitado.
Por la tarde, cuando salgas del colegio, nos veremos aquí. (Deja de llorar.) MARGARITA.-¡Seré puntual! Siempre
que FAUSTO.-¿¿A MARGARITA.-¡Qué poco moderno eres! (Se miran. PAUSA.) FAUSTO.-Margarita... MARGARITA.-Fausto... (Se abrazan y besan fuertemente.) FAUSTO.-¡¡Cómo me gustas!! MARGARITA.-¡¡No puedo vivir sin
ti!! (Se oye muy fuerte el trino
de los pájaros. UN MOMENTO. Se sueltan y baja el trino.) FAUSTO.-Cuánto
me tardará el tiempo hasta no verte. MARGARITA.-Me
gustaría adelantar todos los relojes. (Va,
con la mochila, hasta el lateral izquierdo, al mismo tiempo que él va
hasta el lateral derecho. Se vuelven y se echan besos con la mano.) FAUSTO.-Mi
beso vuela hacia ti. MARGARITA.-Me
ha llegado en el caballo del aire. (Mutis
por la izquierda al mismo tiempo que él hace mutis por la derecha. UN
MOMENTO. Los dos, y al unísono, asoman sus cabezas por su lateral.) FAUSTO.-¡Habitas
en cada pensamiento! MARGARITA.-¡Continúas
en mi mente! (Van el uno hacia el otro.) FAUSTO.-¡Amémonos
mientras los pájaros tocan sus violines! (Le coge una mano.) MARGARITA.-¡Ven
a mi casa! (Soltándose.) FAUSTO.-¡No
procede! MARGARITA.-¡¡Jamás
me has querido!! ¡¡Pretendes engañarme!! ¡¡Y encima desprecias a mi
familia!! FAUSTO.-¿¿Yo...??
Les estoy cogiendo cariño. (Incomodada.) MARGARITA.-¡¡No
aguanto más!! ¡¡No te soporto!! ¡¡Estoy harta de ti!! ¡¡Hemos terminado
para siempre!! (Suplicante.) FAUSTO.-¡¡No
destruyas nuestro amor!! MARGARITA.-¡¡Nunca
ha nacido!! (Cesa el trino de los pájaros y ella hace rápida mutis
por la izquierda. Va hasta este término.) FAUSTO.-Amor
mío... No te veo. ¡Responde! No me abandones. ¡Eres la mujer de mi vida! (Se vuelve y va triste al centro del escenario. Mira
al cielo.) Los pájaros
también me dejan como ella. ¡Qué tristeza! (Baja la cabeza.) Mi vida
sin ti se hunde. ¡No hay sabiduría sin amor! Vuelvo a estar solo, a
habitar en la oscuridad de mi yo. (Mira al cielo.) Llueve...
Crece la lluvia... El cielo muestra su desolación en mis ojos. ¡Cuánta
amargura! Margarita... ¿Dónde estás? ¿¿En qué lugar te encuentras??
¡No puedo perderte! ¡¡Te buscaré por todos los rincones de (Mutis
decidido por la derecha. Se escucha una fuerte tormenta. Por el foro
entra MEFISTÓFELES. Cincuenta años. Alto, elegante. Viste de etiqueta.
Va contento al centro del escenario. Mira ausente al público.) MEFISTÓFELES.-Yo,
Mefistófeles, no puedo faltar en esta obra. ¡Siempre han separado el
bien y el mal! (Va cesando la tormenta hasta dejar de oírse.) Soy...
un ángel expulsado del paraíso. Fui íntimo amigo de Dios. Pero existen
amistades... Hombre, Dios, yo
creo que debes corregir... ¡Cómo se puso! Me vas a enseñar a mí a crear
el mundo... ¡Es mi especialidad! ¡Un dictador! Me rebelé con otros.
¡Quieren dar un golpe de Estado en el cielo! Y nos mandaron al infierno.
¡Le declaré la guerra! Compraba almas. ¡Las almas, sabedlo bien, también
se cotizan en bolsa! (Voces
de una sesión de bolsa.) VOCES.-¡¡Una
monja!! ¡¡El Papa!! ¡¡Un seminarista!! ¡¡Un sacerdote!! ¡¡Un millonario!!
¡¡Un sabio!! ¡¡Un pobre!! ¡¡Un político!! ¡¡Una beata!! ¡¡Un revolucionario!!
¡¡Un anciano que quiere ser joven!! MEFISTÓFELES.-¡¡Que
firmen la venta de su alma!! (Dejan de oírse las voces. Mira ensimismado al público.
UN MOMENTO.) ¡El negocio
funciona! ¡El cielo esta vacío! Me río yo de la misericordia de Dios...
Ya no hay sitio en mi reino. ¡No queda ni una plaza! ¡¡Tendrán que ayudarme
los de las inmobiliarias!! (PAUSA.
Triste.) Soy un
sentimental. Me utilizaban. Niños que temían mis castigos, sin sepultura
las parejas amancebadas, pagar impuestos divinos, pecadores inofensivos,
desertores de la santa dictadura, ¡Qué Iglesia! Y dan un ejemplo...
Matan a los sabios, prefieren ignorantes. ¡Esperar el viático en el
último instante! (Llora.) Es tan triste mi vida... Siempre viendo
sufrir a los inocentes. ¡Me dan ganas de llamar a los bomberos! (Vuelve a oírse la tormenta de antes.) ¡La tormenta
me llama! ¡El Príncipe de las tinieblas no tiene jubilación! Ganar almas
y, al final, decirles como a Fausto. ¿Lo recordáis? “Tú no sabías que
yo era un lógico”. (Mutis
rápido por el foro mientras cesa la tormenta. UN MOMENTO. Por la izquierda
entra FAUSTO. Ha envejecido bastante. Ochenta y cinco años. Viste como
antes. se apoya en el bastón y camina con dificultad.. Se sienta en
el banco izquierdo.) FAUSTO.-Han
pasado dos años. ¡No sé nada de ella! La he buscado por todos los rincones
del mundo. ¡No aparece! ¿Sería verdad aquello o sólo un sueño? ¡Ven
Margarita, la hermosa colegiala que soñé! (Por
la derecha entra MARGARITA. Dieciocho años. Viste muy moderna y atractiva.
Se sienta en el banco derecho ajena a todo. FAUSTO la mira ilusionado.
Se oye el trino de los pájaros. Para sí.) FAUSTO.-¡¡Oh!!
¡¡Qué mujer!! (Mira disimuladamente. Para sí.) MARGARITA.-¡Qué
éxito! ¡¡Cómo me mira ese anciano!! (Para sí.) FAUSTO.-¡Es
perfecta! Viéndola... ¡Me he olvidado de Margarita! Era tan joven e
inexperta... (Para sí.) MARGARITA.-Qué
interesante es... ¡Ya no pienso en Fausto! Tenía tantos prejuicios con
mis padres... (Se miran. UN MOMENTO.) Buenos
días. FAUSTO.-Hermosa
mañana de primavera. (Va decidida hasta él.) MARGARITA.-¿Me
permite que me siente a su lado? FAUSTO.-Con
mucho gusto. (Se sienta en el banco a su izquierda. Se miran. UN MOMENTO.
Crece el trino de los pájaros.) MARGARITA.-Qué
bien cantan los pájaros. FAUSTO.-Como
trabajan en la ópera... (Vuelve el trino de los pájaros como antes. PAUSA.) Miro para
usted y me pongo triste. Tengo ochenta y cinco años. MARGARITA.-¿Nada
más? Yo he cumplido dieciocho. FAUSTO.-¿Tiene
novio? MARGARITA.-No
puedo ser infiel a un gran recuerdo. Tuve uno... FAUSTO.-Yo
también tuve otra. (Se miran. PAUSA.) ¿Cómo
se llama? MARGARITA.-Margarita.
¿Y usted? FAUSTO.-Fausto. (Se levantan asombrados.) ¡Mi vida! MARGARITA.-¡Amor
mío! (Se
abrazan y besan apasionados. Por el foro, ajeno a los demás, entra MEFISTÓFELES.
Trae una varita y la mueve.) MEFISTÓFELES.-¡Nada
por aquí! ¡Nada por allá! Y, señoras y señores, aparece el...¡¡Paraíso
terrenal!! (La escena
se ilumina y el trino de los pájaros es muy fuerte. MEFISTÓFELES saca
una hermosa manzana del bolsillo y la deja
en un árbol de la izquierda del foro. Al público.) No debo
presenciar su vida privada. Ellos... Fausto y Margarita deben seguir
interpretando su personaje. (Mutis por la izquierda. Luz normal y baja el trino de
los pájaros. Se separan dichosos.) FAUSTO.-¡Estamos
en el paraíso terrenal que hemos creado! MARGARITA.-¡¡Soy
tu paraíso perdido!! (Coge la manzana y se la muestra insinuante.) MARGARITA.-¿Te
gusto...? FAUSTO.-¡Muchísimo!
¡Eres como una rica manzana! ¡¡Cómo me apeteces!! (Va hasta el centro de la escena. Coge una navaja y va
mondando sensualmente la manzana.) MARGARITA.-¡Voy
a entregarme a ti! FAUSTO.-¡Te
estás desnudando! ¡Qué emoción! ¡¡Más!! ¡¡Mucho más!! (Monda muy rápida.) MARGARITA.-¡¡Sí!!
¡¡Lo estoy haciendo!! ¡¡Ya falta poco!! FAUSTO.-¡¡Sigue!!
¡¡Todo!! (Deja de mondar y guarda la navaja.) ¡¡Oh!! (Le enseña amorosa la manzana.) MARGARITA.-¡Éste
es mi cuerpo! ¡¡Todo para ti!! (Le ofrece la manzana. La coge y se oye muy fuerte el
trino de los pájaros.) FAUSTO.-¡¡Te
devoraré!! (Lleva rápido la manzana a la boca.) MARGARITA.-Despacito... (No
puede morderla. Baja el trino de los pájaros. Queda con la boca abierta.
Ella lo mira confuso. UN MOMENTO.) FAUSTO.-No
puedo... Mis dientes se atrofiaron. MARGARITA.-Inténtalo
nuevamente. Con un poco de suerte... ¡Ánimo! (Intenta comer la manzana. Le resulta imposible morder.
Cesa el trino de los pájaros.) FAUSTO.-Por
más que intento... Te llevo tantos años... (Le coge enojada la manzana.) MARGARITA.-¡Qué
decepción! ¿Así? ¡¡No me interesas!! (Llorando.) FAUSTO.-¡Quédate
conmigo! Igual cualquier día... ¡Hemos nacido el uno para el otro! ¿Me
esperarás? MARGARITA.-Tengo
que marcharme. ¡Me aguarda la juventud! FAUSTO.-¡Intentaré
recuperar la mía! (Mutis
de MARGARITA por la derecha. La ve triste cómo se marcha. UN MOMENTO.
Va caminando, torpe y sin fuerzas, con el bastón por toda la escena.) Soy un
expulsado en mi propio paraíso. Mi alma está afligida. Mi alma... ¡Está
dentro de mí! Soy ella, va siempre conmigo. Si pudiese... ¡Mefistófeles!
¡Ven! ¡Acude en mi ayuda! ¡¡Te necesito, Mefistófeles!! (Por la izquierda entra MEFISTÓFELES. Ha dejado la varita
mágica.) MEFISTÓFELES.-Hola,
Fausto FAUSTO.-Oh...
Eres Mefistófeles. Querría que me solucionases.... Tengo ochenta y cinco
años. Me enamoré perdidamente de Margarita, una joven de dieciocho años.
Los límites de la naturaleza... MEFISTÓFELES.-Os
complicáis la vida... FAUSTO.-Me
gustaría hacer un negocio contigo. ¡Será ante un notario! ¡¡Firmaré
con mi propia sangre!! MEFISTÓFELES.-Llama
a otra puerta, Fausto. Yo ya no me dedico a eso. (Voces de una sesión de bolsa.) VOCES.-¡¡Compren,
señores!! ¡¡Compren!! ¡¡La almas quieren tener un precio!! ¡¡Necesitan
cotizarse!! MEFISTÓFELES.-Las
almas ya no se cotizan en bolsa. ¡Todos las venden a los demás! FAUSTO.-¿Entonces...?
¿Tu trabajo? ¿Y el infierno? ¿No lo atiendes? ¿No te gusta vivir en
él? MEFISTÓFELES.-Es
mi casa. Estoy jubilado. ¡Trabajé mucho! Preciso descansar. ¡Las almas
llegan solas! FAUSTO.-No
acabo de entenderte. MEFISTÓFELES.-¿Para
eso eres tan sabio? FAUSTO.-¡Soy
el más ignorante de los mortales! (PAUSA.) Pero Dios... MEFISTÓFELES.-¡No
sé nada de Él! Me gusta alternar con buenas compañías. FAUSTO.-¡¡No
es cierto!! ¡¡Me estás tentando!! ¿Sólo... existes tú? MEFISTÓFELES.-¿Qué
crees? FAUSTO.-¡Estás
ahí! ¡Te estoy escuchando! MEFISTÓFELES.-¿No
te das cuenta de que puedes hablar solo? FAUSTO.-¿También
hablo solo con Dios? MEFISTÓFELES.-¡No
me preocupan vuestras conversaciones! Por favor... ¡He dejado de ejercer!
(Ajenos uno del otro, pasean por la escena. UN MOMENTO.
Se paran.) FAUSTO.-No
puedo vivir sin Margarita. ¡Deseo ser joven! Eres importante. Tienes
amigos, influencias... MEFISTÓFELES.-Alguna...
¡Puede servirte! Te voy a enviar... (Mutis por la derecha.) FAUSTO.-¡Oh,
Mefistófeles! Sabía que no me decepcionarías. ¡Gracias! ¡¡Muchas gracias!! (OSCURO.
Luz. Una mesa próxima al centro del lateral derecho. Un sillón delante
y otro detrás. Por la derecha entra MEFISTÓFELES. Viste una bata blanca
de médico. Va hasta delante de la mesa y de espaldas al lateral derecho.
Le extiende la mano.) MEFISTÓFELES.-Buenos
días, don Fausto. (Dándole la mano.) FAUSTO.-Encantado
de conocerle, doctor Mefistófeles. MEFISTÓFELES.-Pero
siéntese, por favor. (Se sienta.) FAUSTO.-Muchas
gracias, doctor Mefistófeles. (Se sienta en su sillón de espaldas al lateral derecho.) MEFISTÓFELES.-¿Cuál
es su problema, señor? FAUSTO.-Tengo
ochenta y cinco años y deseo ser joven. MEFISTÓFELES.-¡Facilísimo!
Le ruego que me indique cómo quiere quedar. ¡Vea el muestrario! (Le va mostrando fotos.) Este de
setenta. FAUSTO.-¡Qué
viejo! MEFISTÓFELES.-Uno
de sesenta. FAUSTO.-¡Son
muchos años! MEFISTÓFELES.-¿Le
va bien éste de cincuenta? FAUSTO.-¡Más
joven! MEFISTÓFELES.-Tal
vez el de cuarenta... FAUSTO.-¡Es
muy mayor! MEFISTÓFELES.-Tengo
el de treinta... FAUSTO.-¡Menos! MEFISTÓFELES.-Usted
vuelve a hacer la primera comunión. ¿Qué me dice de uno de veinticinco? (Mirándola entusiasmado.) FAUSTO.-¡¡Sí!!
¡¡Así quiero ser!! ¡Me gusta esta edad! ¡¡Esto es hacerme de encargo!!
(Le devuelve la foto y MEFISTÓFELES la guarda. Coge una
lupa muy grande. Se levanta.) ¿Hace
el favor de levantarse? Tengo que estudiar su cuerpo. (Se levanta.) FAUSTO.-No
sabía que soy una asignatura. (Pone la lupa encima de la cabeza de Fausto y escruta.) MEFISTÓFELES.-La
cabeza... Recuerdos y conocimientos. ¡Su mente rejuvenecerá y su sabiduría
continuará! FAUSTO.-¡El
sueño de todo anciano! ¡¡Volver a ser joven con lo que sabe!! (Pone la lupa sobre el corazón de Fausto y escruta.) MEFISTÓFELES.-El
corazón... ¡No me gusta nada! En cualquier momento... (Retira la lupa. Lleva dolorido sus manos a su corazón.) FAUSTO.-¡Ay
qué dolor! ¡¡Qué dolor tan grande!! MEFISTÓFELES.-Le
acaba de dar un infarto de miocardio. ¡Le quedan horas de vida! (Desesperado.) |